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HOT DOCS 2022

Crítica: The Killing of a Journalist

por 

- El documental de investigación de Matt Sarnecki sobre el asesinato del periodista Ján Kuciak explora los efectos de la corrupción en Eslovaquia y los extiende a varias autoproclamadas democracias

Crítica: The Killing of a Journalist

El nuevo documental del productor y realizador estadounidense ahora basado en Bucarest Matt Sarnecki, The Killing of a Journalist, que acaba de estrenarse en la sección Hot Docs, aborda el asesinato en 2018 del periodista eslovaco Ján Kuciak y de su pareja, Martina Kušnírová. Además de ofrecer información sorprendente, este documental de investigación explora cómo el entramado del crimen organizado con un gobierno, un sistema judicial y una aplicación de la ley corruptos puede prácticamente definir la vida en un país europeo supuestamente democrático.

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La principal protagonista es la compañera de Kuciak de la página web Aktuality.sk, Pavla Holcová, que trabajaba con él intentando destapar los vínculos de los altos cargos y el oligarca Marian Kočner con la mafia calabresa, la 'Ndrangheta. Además de entrevistarla a ella, Sarnecki entrevista a otros periodistas, sociólogos, familiares y abogados de la pareja asesinada, pero también al abogado de Kočner.

Kočner resulta ser la figura central que gobernó el país hasta que fue detenido pocos días antes del asesinato por fraude financiero. Era el típico oligarca violento de la década de los 90, con coches lujosos, cadenas de oro y iPhones personalizados, que llevó su poder hasta la época de la entrada en la UE de una de las economías más prósperas de Europa del Este en la década de los 2000, al menos en el papel. Pero no era oro todo lo que relucía, que es precisamente lo que dijo Andrej Kiska, el entonces presidente, en su (dudosamente sincero) discurso a la nación justo después del asesinato, distanciándose del primer ministro Robert Fico, del ministro de interior Róbert Kaliňák y del jefe de policía Tibor Gašpar.

En un plazo de tan solo dos semanas después del asesinato, y presionado por las manifestaciones públicas, cada vez más frecuentes, Fico y Kaliňák dejan su cargo pero Gašpar continúa dos meses más. Pero para entonces las cosas distaban mucho de haber terminado: no era fácil establecer los vínculos con el crimen organizado, y el Sistema judicial estaba repleto de fiscales y jueces controlados por Kočner. Pero entonces Holcová recibió, de manos de una fuente anónima de la policía, un soplo en forma de 70 TB de documentos, incluidos correos electrónicos y registros de llamadas de Kočner.

Gracias a las cámaras de circuito cerrado de televisión instaladas en todas las ciudades eslovacas no fue complicado encontrar al francotirador, al conductor y al intermediario. Un video con una increíble reconstrucción nos muestra al tirador repitiendo sus pasos acompañado por la policía, demostrando y explicando cómo mató a la pareja. En otro video, el intermediario conversa con el fiscal sobre su pena y se encuentra con la persona que supuestamente ordenó el asesinato: una mujer cercana a Kočner que servía como cebo para políticos de las altas esferas.

A pesar de todas las pruebas, sigue sin estar claro si Kočner será declarado culpable. No obstante, este intrigante proceso queda en segundo plano ante el análisis del grado de corrupción que campaba en el gobierno. Sarnicki lo argumenta claramente a través de profundas entrevistas tejidas en una absorbente historia montada por Janus Billeskov Jansen.

Cuando Fico responde a la intervención de Kiska, pregunta: “¿Por qué el presidente se reunió con George Soros en Nueva York en 2017?”. Esto tuvo lugar después de una declaración ante la prensa en la que puso un millón de euros encima de la mesa a cambio de información sobre el asesino. Tal grado de arrogancia por parte de cualquier funcionario, así como su desconexión con la realidad, resultará familiar a quienes viven en países como Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Serbia, pero el objetivo que persigue la película y cómo lo plasma calará en el mundo entero.

The Killing of a Journalist es una coproducción entre las danesas Final Cut for Real y GotFat Productions, la checa Frame Films y el Organised Crime and Corruption Reporting Project. Cinephil tiene los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés por Marcos Randulfe)

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