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SUNDANCE 2022 Competición World Cinema Documentary

Crítica: We Met in Virtual Reality

por 

- El joven cineasta debutante Joe Hunting firma el primer documental filmado completamente en la realidad virtual social y necesita tus credenciales de acceso

Crítica: We Met in Virtual Reality

Estamos ante una especie de estudio ambiental y sociológico, como los que podrías ver en cualquier festival de documentales, o incluso en la televisión, excepto por la vigencia del tema que trata. Los sujetos, protagonistas humanos (más o menos), son cuidadosamente seleccionados y observados a lo largo del tiempo, aunque también pueden tener cuernos de alce y pechos enormes.

Lo que una vez fue un espacio de nicho, una especie de submundo friki, se está acercando cada vez más al mainstream, especialmente tras el relanzamiento de Facebook como 'Meta’. De esta forma, We Met in Virtual Reality [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, dirigida por el británico Joe Hunting y estrenada en Sundance, llega justo en el momento oportuno. 90 minutos de lo que podríamos llamar "tiempo de pantalla" ininterrumpido, que tienen como resultado una película necesariamente hermética, que nunca se aventura fuera de los límites de la aplicación VRChat, aunque la habilidad de Hunting para recopilar imágenes sin editar en este medio es una auténtica proeza técnica. Aunque ofrece una ventana a los extraños rituales y miembros de este mundo, nunca tenemos la sensación de estar viendo la historia completa. Percibimos un mundo extrañamente utópico, que puede resultar bastante chocante para cualquiera que haya pasado tiempo interactuando con conocidos y extraños en una plataforma online.

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Hunting se muestra sensible y atento con las personas que habitan y moderan espacios como este (solo visibles a través de avatares 3D): sus voces e identidades asumen el protagonismo, aunque siempre está presente el riesgo de un 'narrador poco fiable'. La trama más convincente es la de Jenny, una joven con un trastorno del procesamiento auditivo, que está aprendiendo y formando a otros en lengua de signos dentro de la comunidad 'Helping Hands' (diseñada como una especie de 'universidad' virtual, con una sala de conferencias y espacios comunes). Los instructores de baile, cuyos entornos se parecen más a los videojuegos arcade y de consola con diseños brillantes, tienen nombres de usuario más divertidos: DustBunny y Toaster, por un lado, y DragonHeart y IsYourBoi, por otro. Ambas son 'parejas' que han establecido conexiones románticas en la plataforma, que utilizan como vínculo a pesar de estar separados por fronteras e incluso océanos. En su fragmento de realidad virtual (una especie de barrio rojo), es donde cobran protagonismo los accesorios estrafalarios, el estilo Star Trek o los híbridos entre animales y humanos.

En el segmento de Jenny, empatizamos con la forma en que este sustituto defectuoso del mundo "real" se convierte en un bálsamo para sus problemas: un espacio "meta"-terapéutico donde la carne y la tecnología se fusionan de forma armónica, donde la nueva clase industrial de Zuckerberg y Musk puede ver cómo sus juguetes tienen un impacto social real. No obstante, incluso a través de su edición, con cortes limpios y directos que nos llevan de los marines espaciales de DOOM a un elfo de anime acurrucado en un restaurante, Hunting reconoce lo absurdo de las dos parejas a las que acompaña, y las presenta para que el público las analice (y probablemente descarte).

A pesar de que el documental tiene cierta relevancia, ya que nuestras interacciones virtuales a través de Zoom y Twitter durante el confinamiento se parecen mucho a lo que se muestra aquí, también transmite la sensación de ser un futuro provisional y "novedoso". Un camino posible o una exhibición en una feria. Y también parece contar solo la mitad de la historia: lo que falta es el paso del color al blanco y negro, la cápsula de batería humana que da vida a este espejismo al estilo Matrix.

We Met in Virtual Reality es una coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, presentada por Field of Vision, en colaboración con Cinetic Media. La cinta también fue producida por XTR.

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