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BLACK NIGHTS 2021 Competición Óperas primas

Crítica: El radioaficionado

por 

- Un joven autista obsesionado con la radio intenta conseguir su independencia, pero la crueldad intenta impedirlo, en el sensible debut del vasco Iker Elorrieta

Crítica: El radioaficionado
Falco Cabo en El radioaficionado

A medida que avanza la comprensión sobre el autismo y nuestra concepción de esta condición como un espectro de comportamiento, las representaciones cinematográficas se mantienen al día. El radioaficionado [+lee también:
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, el primer largometraje del cineasta vasco Iker Elorrieta, parece estar en sintonía con el debate actual dentro de la propia comunidad: las observaciones y preocupaciones de profesionales y padres, pero especialmente el feedback de aquellos que se identifican “en el espectro”. Hace apenas unos años, los personajes autistas tenían mayor riesgo de ser “alienados” en las películas, y su mera presencia en pantalla era sinónimo de progreso. Tras su estreno mundial en la sección Zinemira de San Sebastián en septiembre, la película se presentó en la competición de óperas primas en el Festival Black Nights de Tallin.

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Falco Cabo, un actor profesional y no autista, interpreta a Niko, el "radioaficionado" titular. Afortunadamente, su trabajo no cae en el estereotipo ni en una representación que enfatiza los aspectos antisociales de la condición. El guion de Elorrieta, que muestra a un protagonista obsesionado (y claramente dotado) construyendo una antena de radio de alcance reducido, no logra evitar cierto fatalismo, por  lo que el espectador siempre está en guardia, anticipando que Niko tendrá algún tipo de episodio. El radioaficionado es definitivamente una película contada “de fuera hacia dentro”, una llamada a la tolerancia dirigida principalmente hacia la comunidad neurotípica, así como un triste recordatorio sobre cómo los servicios sociales y la ley pueden arbitrar la vida de una persona autista.

La tensión entre vivir en una acogedora "burbuja" de apoyo, donde el comportamiento de uno siempre está vigilado, y la independencia pura se representa a través del arco argumental de Niko. El joven vive con su tía Raquel y se encuentra en pleno proceso de duelo por su madre, que falleció poco antes de los eventos que se narran en la película. Durante unas breves vacaciones (el protagonista tiene un empleo en una empresa automotriz, que consiguió gracias a su trabajador social), Niko se propone combinar dos de sus motivaciones: explorar más a fondo las señales de radio con las que se comunican los marineros de la ciudad portuaria cercana y conmemorar a su madre esparciendo sus cenizas en el mar. Su padre, que también falleció, trabajaba precisamente como marinero en la zona. A pesar de su naturaleza eminentemente no verbal, podemos comprender fácilmente cómo su historia personal le ha proporcionado una vida interior rica, aunque frustrada.

Después de conducir en moto hasta la costa (vistiendo una capa hecha con lo que parece un saco de basura azul, como una versión atenuada de Evel Knievel), Niko se encuentra casualmente con una antigua compañera de clase, Ane (Usue Álvarez), que trabaja en comunicaciones en el puerto. Es recibido con frialdad por el hijo del jefe de las instalaciones, Lupo (Jaime Adalid), que va en silla de ruedas. Este nuevo ambiente, más libre y peligroso, se convierte para Niko en una prueba para demostrar su capacidad para vivir de forma independiente, y para que una persona con autismo no sea definida únicamente (o celebrada) por sus capacidades únicas y su forma de ver el mundo. No en vano, el padre de Lupo (Pedro Arnáez) lo ve como un trabajador potencialmente más fiable que su grupo habitual.

La película termina con una fuerza especial, tras la sensación inicial de que Elorrieta está acumulando demasiada miseria y castigo sobre los hombros de Niko, cuando este nuevo entorno en el que parece sentirse finalmente asentado comienza a desmoronarse. Puede que las escenas finales también tengan un aire sentimental, de sueños y deseos cumplidos, pero colocan a Niko en el lugar al que pertenece: solo y libre para contemplar este hermoso mundo, que merece transitar sin obstáculos.

El radioaficionado es una producción de la española Nanu Films, coproducida por Pantoma Films. Begin Again se ocupa de la distribución en España y de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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