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BLACK NIGHTS 2021 Competición

Crítica: Songs for a Fox

por 

- La quinta película de Kristijonas Vildžiūnas es un viaje melancólico al mundo de los sueños lúcidos

Crítica: Songs for a Fox
Lukas Malinauskas en Songs for a Fox

El misterioso arte de los sueños lúcidos es el tema central del quinto largometraje de Kristijonas Vildžiūnas, Songs for a Fox [+lee también:
tráiler
entrevista: Kristijonas Vildziunas
ficha de la película
]
, y la única producción báltica de la sección principal del festival Black Nights de este año.  

La historia se centra en un cantante de rock veinteañero llamado Dainius (interpretado por Lukas Malinauskas), que se encierra en soledad en una casa de campo aislada y en forma de cúpula, rodeada de naturaleza. Todo transcurre a paso lento, pero nos enteramos de que su novia, Justine (Agnese Cīrule), ha fallecido recientemente, y de que dos amigos suyos que no pudieron asistir al funeral porque estaban en América se unen al duelo. Dainius descubre que su amada estaba practicando el arte de los sueños lúcidos y que escribía un diario con los detalles de sus viajes oníricos.

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Esta es la premisa que lleva a Dainius a adentrarse en los sueños lúcidos, con la esperanza de reencontrarse con Justine, aunque dicha visión sea producto de su subconsciente. Un encuentro casual con un chico, Gailis, explotado por dos contrabandistas, supone un importante giro en la historia, puesto que se convierte en el asistente de Dainius para estimular sus experiencias de sueños lúcidos. La referencia al mito griego de Orfeo y Eurídice queda clara y explícita, y resulta fascinante a la hora de guiar a los espectadores por un viaje visionario y muy emotivo. Predeciblemente, las partes más interesantes de esta película son las ambientadas en el mundo onírico de Dainius, y muchas de ellas están grabadas durante la mágica “hora azul”. Algunas imágenes y criaturas de esta dimensión probablemente tendrán sentido o estimularán la imaginación colectiva del público. Otras serán mucho más oscuras o simplemente aleatorias. Es una decisión inteligente, ya que los sueños a menudo causan miedos y deseos de materializarse, pero, a veces, la forma que toman nos parece confusa y sin sentido. En cualquier caso, la calidad técnica de las secuencias oníricas es impresionante, y merece una mención especial la diestra cinematografía de Jurgis Kmins y el excelente diseño de producción de Jurgis Krāsons, quien encargó a su equipo construir todos los “escenarios oníricos” en torno a los pantanos y bosques que rodean la casa de campo de Dainius.  

También es bastante evidente que el director (y guionista de la película) está muy familiarizado con el arte de los sueños lúcidos, y lo demuestra escenificando varios despertares falsos, control de la realidad, interferencias entre sueño y realidad durante la fase REM, y los intentos de Dainius por manipular sueños. Y la guinda del pastel es que muchos de los vagabundeos oníricos son enriquecidos por la presencia de una música cautivadora (cortesía de Zigmantas Butautis y del propio director, una estrella del rock retirada), que contribuye a crear una atmósfera melancólica (y, a veces, perturbadora). En una nota final y positiva, Malinauskas da a su papel la dosis justa de fragilidad e irracionalidad, añadiendo credibilidad y profundidad a su personaje.  

Songs for a Fox ha sido producida por Studio Uljana Kim (Lituania), y coproducida por Studio Locomotive (Letonia) y Eesti Joonisfilm (Estonia). La compañía británica Alief gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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