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BLACK NIGHTS 2021 Competición

Crítica: Dear Thomas

por 

- Conoced a Thomas Brasch, orgulloso residente de la República Democrática Alemana, dramaturgo, cineasta, novelista sin inspiración y ahora estrella de su propio biopic, dirigido por Andreas Kleinert

Crítica: Dear Thomas
Albrecht Schuch en Dear Thomas

En la década de 1950, la escuela militar; en los sesenta, Godard; en 1970, la cocaína; en la década de 1980, su participación en la competición de Cannes. Y después de eso, un salto en el tiempo abrupto hasta un final triste y solitario en 2001. El experto literario de Alemania del Este Thomas Brasch tuvo una vida tan accidentada que el mundo monótono y paranoico de la RDA apenas podía frenarlo. Así lo cuenta Dear Thomas [+lee también:
entrevista: Andreas Kleinert
ficha de la película
]
, un nuevo biopic sobre su figura, que ha tenido su estreno mundial en la competición del Festival Black Nights de Tallin. Sin embargo, esta película vibrante también parece sugerir que Alemania Oriental y Brasch se necesitaban mutuamente, contribuyendo al mito y la reputación del otro. Brasch era un marxista comprometido, en un nuevo estado construido sobre sus palabras.

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La cinta, dirigida por el experimentado cineasta alemán Andreas Kleinert, es apasionada y convencida, y demuestra una comprensión especialmente perceptiva de los sueños, en el sentido clásicamente freudiano. A lo largo de la historia, vemos a Brasch (Albrecht Schuch) manteniendo encuentros aterradores con su subconsciente, que compensan de alguna forma el hecho de no mostrarle escribiendo (una actividad dolorosamente neurótica), algo necesario si su bibliografía es tan grande como muestran los registros. En sus momentos más defectuosos, la película sucumbe a la hagiografía, haciendo proselitismo de una figura con la que muchas personas cultas no estarán familiarizadas, mientras se acerca a algunos de los momentos políticos más incendiarios de la época (el cine de la Nueva Ola o la Primavera de Praga), de un modo muy superficial, que no confía en la inteligencia del público. Dicho esto, se trata de un trabajo impresionante en sí mismo, lo que hace que las referencias a Jean Seberg y Jules y Jim no sean tan interesantes.

Acompañamos a Brasch desde la escuela de cine hasta los primeros pasos de su carrera como dramaturgo, motivada por sus ideas políticas, así como su intento idealista de promover un levantamiento juvenil inspirado en la Primavera de Praga de 1968. Estos hechos le acarrean una pena de prisión suspendida, intercambiada por grasientos trabajos manuales en una fábrica. Esto le proporciona más experiencias vitales para adaptar en su trabajo, que progresivamente le aporta reconocimiento en Occidente, como un disidente que se opone a la RDA.

Brasch también salta, sin apenas consecuencias, entre muchas relaciones románticas, pero el guion de Thomas Wendrich no les otorga a las mujeres de su vida el mismo grado de subjetividad e independencia. Actrices carismáticas como Iona Iacob (a la que hemos visto en el anterior trabajo de Radu Jude) y Jella Haase aparecen como meros accesorios (durante una escena en particular, el cuerpo desnudo de una mujer sirve literalmente como superficie para escribir anotaciones), con el objetivo de deleitarnos y señalar el carisma magnético de Brasch. No obstante, todas estas “cosas” (a falta de una palabra mejor), como las numerosas tendencias sociopolíticas y culturales que se cruzaron en la vida de Brasch, convierten la película en la gran autobiografía que él nunca tuvo la disciplina de escribir. Los fragmentos más escépticos de la película hacen referencia a dos novelas (una de ellas inspirada en un asesino en serie alemán), que Brasch no pudo descifrar del todo. Hay cierto patetismo en sus vacilantes intentos de parecerse al gran literato que creía ser.

Kleinert también se mantiene alejado del trabajo artístico radical que tenía lugar al otro lado del Muro de Berlín, como los grupos experimentales de Krautrock o el trabajo de Fassbinder, que ayudaría a contextualizar mejor los problemas de Brasch. Porque, ¿qué le provoca a un escritor una mayor sensación de amargura (y genera más empatía con el público) que ver a otros que tienen más éxito?

Dear Thomas es una producción de la alemana Zeitsprung Pictures, coproducida por Norddeutscher Rundfunk, Bayerischer Rundfunk, Westdeutscher Rundfunk y ARTE. The Match Factory se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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