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VALÈNCIA 2021

Crítica: 512 Hours

por 

- Adina Istrate y Giannina La Salvia retratan en este documental no a la artista Marina Abramovic, sino al público que asiste a sus performances, con sus reacciones y pensamientos

Crítica: 512 Hours
Marina Abramovic en 512 Hours

En una animada y participativa Sesión especial de la 36ª edición de la Mostra de València – Cinema del Mediterrani se proyectó 512 Hours, documental dirigido y producido por Adina Istrate y Giannina La Salvia, que ellas mismas presentaron en la ciudad levantina. El film, aunque tiene como gancho a Marina Abramovic, flamante premio Princesa de Asturias de las Artes 2021, esconde un inesperado y fascinante tesoro: describe cómo reacciona su público ante una de sus originales performances.

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Concretamente la acción transcurre en Londres 2014: en una galería local, la famosísima artista serbia recibe en la propia puerta del local, cual diplomática anfitriona dando la bienvenida a su hogar, uno por uno, a los espectadores que, aún no lo saben, se convertirán en la propia pieza de arte que ellos esperan contemplar. Porque dentro sólo hay vacío. Y, además, se les exige renuncien a sus dispositivos móviles y conecten con su interior, algo a lo que, en tiempos de sobreestimulación, resulta de lo más perturbador.

Las cámaras van captando los movimientos de ese público dentro del recinto, más o menos guiados por Abramovic y su equipo de ayudantes, y sus actitudes ante las acciones que la artista va llevando a cabo durante el tiempo que indica el título del film: entre ellas sobresalen la ocupación de unas camas, el ejercicio de contar y separar lentejas y granos de arroz, y los minutos en que la gente fue vendada y privada también del sentido del oído. Como pueden imaginar las reacciones de cada persona son de lo más variado, extraño y… sorprendente.

También, y eso ocupa la mayor parte del metraje, otra cámara fija entrevista a los asistentes a este experimento en busca de conexión entre humanos: aquéllos, sobre un fondo desnudo y blanco, explican lo que han sentido. Aquí radica lo más interesante de esta película: en cómo afecta la acción de una artista sobre cada persona, de una manera profunda, emotiva e incluso revolucionaria. Además, los ayudantes de la artista y hasta sus guardaespaldas exponen sus impresiones sobre esta experiencia empática e inmersiva que merece ser vista y disfrutada por muchas más personas de las que asistieron a aquella galería londinense durante los 64 días que duró el -llamémoslo así- show, convirtiéndose entonces todas ellas en extensiones de la propia Abramovic.

512 Hours es una producción entre Italia, Reino Unido y Estados Unidos de las compañías The Blink Fish, Toybox Film y Flybird Films. De sus ventas internacionales se ocupa Film Republic.

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