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VENECIA 2021 Fuera de competición

Crítica: Ennio

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- VENECIA 2021: El homenaje de Giuseppe Tornatore a Morricone es gigantesco y ocasionalmente agotador, y supone un excepcional viaje musical

Crítica: Ennio

El primer fotograma del homenaje de Giuseppe Tornatore al genio Ennio Morricone, titulado Ennio [+lee también:
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y estrenado en competición en el 78º Festival Internacional de Cine de Venecia, muestra un metrónomo que mide la vida. Este truco, visto en muchos documentales musicales, no es original ni tampoco es la denominación de “genio”. Aunque, en los próximos 168 minutos, uno puede vivir con ello.  

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Dirigirse a él como “maestro”. Abstenerse de la expresión “spaghetti western”. Estas eran dos del (¡ejem!) puñado de instrucciones dirigidas a los pocos elegidos para entrevistar a Ennio Morricone. Serían recibidos en el palacio renacentista donde vivía, a un paso de la Piazza Venezia, en el corazón de Roma, rodeado de la cacofonía del tráfico. En este oasis señorial, creó sus propias cacofonías, principalmente para el cine. Grabó bandas sonoras durante siete décadas para películas como El bueno, el feo y el malo, Danger: Diabolik, Una lagartija con piel de mujer, 1900, Días del cielo, La misión, Érase una vez en América, Los Intocables de Eliot Ness, Los Odiosos Ocho y otras 400 o 500 más. La última, Correspondence [+lee también:
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, fue dirigida por Giuseppe Tornatore, quien, después de 13 películas con música de Morricone, le daría al maestro una tarea más: recibirlo en su propia casa, grabarlo hablando de sí mismo y de su trabajo. Esto constituye la base de Ennio, un gran tapiz, con abundantes fragmentos de sonido y de películas que te llevan por un viaje musical, que algunos dirán a la par de Mozart y Verdi, “pero en su propia época”, como dice una persona en el documental.

Aparecen colaboradores, colegas y admiradores, entre otros, Clint Eastwood, Quentin Tarantino, Oliver Stone, Roland Joffé, David Putnam, Terrence Malick (en un fragmento sonoro), Wong Kar-Wai (uno de los productores del documental), Dario Argento, Marco Bellocchio y Bernardo Bertolucci del mundo del cine. Del lado de la música, intervienen Joan Baez, John Williams, Hans Zimmer, Bruce Springsteen, Pat Metheny y Quincy Jones. Algunos, como Metheny, que además de su carrera como guitarrista de jazz también hace bandas sonoras, ofrece reflexiones interesantes, mientras otros añaden poco más que la repetición de la palabra que empieza por “g”. Lamentablemente, no aparecen Burt Bacharach, cuya trayectoria musical puede ser la más parecida a Morricone (y viceversa), así como su compañero más icónico, el fallecido Sergio Leone.

Siendo una película italiana sobre un artista italiano, aparecen muchos compatriotas, entre ellos cantantes pop como Edoardo Vianello, cuyos éxitos de principios de los años 60 como “Abbronzatissima” y “Guarda come dondolo” mostraron arreglos innovadores a Morricone. Durante esta multitud de elogios, que puede resultar agotadora, el maestro permanece cómodamente sentado en su sillón preferido en su palacio renacentista, donde tranquilamente y con muy buena memoria, repasa la exquisita minucia de sus composiciones, tarareando y describiendo su trayectoria a través de un excepcional tesoro oculto. “Nunca he conocido a nadie a quien no le guste su música”, dice Eastwood. Sí, uno puede vivir con la palabra que empieza por “g”.  

Ennio es una producción entre Italia, Bélgica, China y Japón llevada a cabo por Piano B Produzioni, Potemkino, Fu Works, Terras, Gaga y Blossoms Island Pictures. Block 2 Distribution gestiona las ventas.

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(Traducción del inglés)

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