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VENECIA 2021 Competición

Crítica: Freaks Out

por 

- VENECIA 2021: El segundo largometraje de Gabriele Mainetti mezcla el entretenimiento puro con una reflexión sobre la diversidad, pero sus citas y referencias se antojan ya algo vistas

Crítica: Freaks Out
Claudio Santamaria, Pietro Castellitto y Giancarlo Martini en Freaks Out

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, de Gabriele Mainetti, Israel (Giorgio Tirabassi), el director de Mezza Piotta Circus, presenta sus fenómenos: “Conoceréis a criaturas extraordinarias, capaces de actos increíbles e inolvidables. Nada es lo que parece”. Es la descripción perfecta, a través de la cual el director declara su intención: hacer un homenaje al séptimo arte a través de un pequeño espectáculo. La película, que compite por el León de Oro en el 78º Festival Internacional de Cine de Venecia y toma su título del clásico de Tod Browning de 1932, consiste en 141 minutos de puro entretenimiento con una reflexión sobre la diversidad, tiene una gran responsabilidad. El trasfondo de la Segunda Guerra Mundial da al director la oportunidad de hacer lo mismo que Quentin Tarantino en Malditos Bastardos [+lee también:
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: nazis, una pizca de diálogos ultrapop, un poco de violencia, una conclusión explosiva y la posibilidad de cambiar la historia. 

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Estamos en los alrededores de la Roma ocupada en 1943, Italia se ha rendido a los Aliados y los alemanes se dirigen a la derrota. Las estrellas del Mezza Piotta Circus son Fulvio (Claudio Santamaria), Cencio (Pietro Castellitto), Mario (Giancarlo Martini) y Matilde (Aurora Giovinazzo), todos dotados de poderes especiales. Fulvio es un hombre lobo con una fuerza extraordinaria y un carácter arisco, Cencio puede controlar a los insectos (excepto las abejas) y Mario atrae los metales como un imán, mientras la joven Matilde descarga electricidad y, a pesar de estar condenada a no poder abrazar a sus seres queridos, se convertirá en la más útil del grupo. Llegados a este punto, es difícil no pensar en la franquicia X-Men o en The Umbrella Academy, o cualquier título reciente de superhéroes que haya invadido las pantallas, en especial los que se inclinan hacia la comedia. De hecho, resulta imposible no pensar en estas similitudes durante toda la película. Pero es un producto italiano y debe ser visionado como tal. El circo se ve atacado por una bomba alemana e Israel sugiere que los cuatro amigos se vayan a América, donde podrán ganarse la vida como “personas diferentes”. Sin embargo, a continuación, desaparece con el dinero y el cuarteto se dispone a rastrearlo. Una vez en Roma, en medio de una redada de deportación en el gueto judío, presencian más violencia. Descorazonados, deciden unirse al famoso Zircus Berlin, propiedad de los nazis, con la excepción de Matilde, que sigue buscando a Israel y se encuentra con un extraño grupo de partisanos mutilados, liderados por Gobbo (Max Mazzotta, un personaje de cómic andante). Pero los cuatro fenómenos son perseguidos por un alemán, Franz (Franz Rogowski), la “Cassandra del Tercer Reich”, un nazi loco con seis dedos en cada mano que ve el futuro cuando inhala éter (muy común en los años 40) y vislumbra los juicios de Núremberg. Franz decide reunir a un grupo de hombres dotados de superpoderes para ofrecerlos a Hitler y asegurarse de que Alemania gane la guerra. Los juegos ucrónicos diseñados por los guionistas (Nicola Guaglianone y el propio Mainetti) giran en torno a Franz. Las paredes de su estudio están cubiertas de bocetos de iPhones, mandos de Playstation y del exprimidor de cítricos Alessi, de Philippe Starck. Además, nuestro nazi toca Creep, de Radiohead, y Sweet Child of Mine, de Guns N’ Roses’, en el piano como si fueran composiciones de Schumann. Las incontables referencias cinematográficas incluyen Roma, ciudad abierta, de Rossellini (sobre todo la famosa escena en que Anna Magnani sigue al camión que transporta a los prisioneros), mientras el botón de farsa-tragedia se mantiene pulsado en una excesiva acumulación de elementos visuales que Mainetti domina a la perfección pero que puede resultar exagerada para el espectador. Después de haber esperado mucho tiempo debido a la postproducción de los (excelentes) efectos especiales, los fanáticos de la aclamada ópera prima del director, Le llamaban Jeeg Robot [+lee también:
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, no se sentirán defraudados. Mainetti se consagra como un talento visionario, y esperamos con ganas su próximo trabajo, que quizás no girará en torno a una forma de apropiación cinematográfica residual y postmoderna que, en definitiva, tiene como resultado una sensación general de déjà vu.

Freaks Out es una producción entre Italia y Bélgica, llevada a cabo por Goon Films y Lucky Red junto con RAI Cinema, en coproducción con Gapbusters y en colaboración con VOO y BeTv. RAI Com y True Colours gestionan las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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