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PELÍCULAS / CRÍTICAS Italia

Crítica: Gelsomina Verde

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- El primer largometraje del documentalista Massimiliano Pacifico relata la representación teatral del asesinato de una joven a manos de la Camorra en Nápoles

Crítica: Gelsomina Verde
Maddalena Stornaiuolo en Gelsomina Verde

Cinco actores viajan a Polverigi, en la región italiana de Marcas, y convergen en el teatro Villa Nappi, un maravilloso edificio que recibe a compañías y artistas procedentes de todos los rincones del mundo durante su participación en el festival de teatro local. Los espera un gran director, el napolitano Davide Iodice, con quien se embarcarán en un proyecto teatral que el propio director describe como “delicado y arriesgado”. Maddalena Stornaiuolo y Giuseppe D’Ambrosio vienen de Nápoles —de los conflictivos barrios de Scampia y Sanità, para ser más exactos—, mientras Margherita Laterza se une a ellos desde Roma, y Pietro Casella y Francesco Lattarulo desde Turín. Como explicó Davide Iodice, la historia de Gelsomina Verde es “controvertida, llena de luces y sombras”. En esta producción teatral se centra Gelsomina Verde, el primer largometraje dirigido por Massimiliano Pacifico, que también dirigió videoarte y documentales sobre problemas sociales y el mundo del teatro, dos de ellos protagonizados por Toni Servillo: 394 - Trilogia nel mondo y Il teatro al lavoro [+lee también:
entrevista: Massimiliano Pacifico
ficha de la película
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Primero, se nos presenta el trágico suceso a través de las palabras de Francesco Verde: “Mi hermana murió el 21 de noviembre de 2004. Era domingo por la tarde, en el distrito Secondigliano de Nápoles. Su muerte tuvo lugar a las 11 de la noche. Fue torturada y luego le dispararon en la cabeza, antes de quemarla dentro del FIAT 600 que le había comprado”. Gelsomina o Mina, como era conocida en su barrio, era una mujer de 22 años que trabajaba en una tienda de cuero y ayudaba a los niños de su barrio con los deberes, y también a familias necesitadas. En noviembre de 2004, fue secuestrada y torturada. Sus captores querían saber el paradero de Gennaro Notturno. Sólo era culpable de haber salido durante varios meses con Notturno, un hombre que, en aquel momento, eligió el camino equivocado durante la guerra con la Camorra.  

Para transmitir la complicada geografía de esta historia, Davide Iodice pide a sus actores que se arriesguen e improvisen para resaltar los contrastes que rodearon estos hechos ocurridos hace veinte años. Mina fue traicionada por las mismas personas a las que ayudaba y que también escondieron a los asesinos. Fue abandonada a las llamas. El grupo de teatro se divide en víctimas, criminales y espectadores. Massimiliano Pacifico graba ensayos, momentos detrás de cámara, procedimientos de adaptación, construcción del escenario, ejercicios vocales, revisiones del texto, instrucciones del director, confrontación y conflicto. Con la edición de Cesare Apolito, la colaboración de Diego Liguori y el añadido de material de archivo, el teatro se transforma en una película. La escritura es clara y relevante, realzada por un énfasis que no se hace retórico. Basado en una idea del productor Gianluca Arcopinto, Walter de Majo, Pacifico y el asesoramiento Francesco Verde, el guion de Pacifico y Dario De Natale se consideró “un acto necesario” y desde entonces, Arcopinto, el hermano de Gelsomina y varias asociaciones napolitanas decidieron crear el Mina Collective, en honor Gelsomina Verde en 2014. “Se lo debemos a las personas que todavía están luchando porque el Estado la reconozca como una víctima inocente”.

Gelsomina Verde es un buen ejemplo de teatro cívico y de película que toma un caso particular como punto de partida y, sin entrar en los entresijos legales, consigue abrir un debate más amplio sobre el grave deterioro del tejido social en algunas zonas del sur de Italia. Como enfatiza Maddalena Stornaiuolo en su primer monólogo, “Gelsomina me enseñó a quedarme quieta. A no moverme. Porque es más fácil correr. Quedarse quieto, sin sucumbir a la rabia es importante. Llenar los espacios en blanco. Hacer ruido…”, que también es el objetivo de la película.  

Gelsomina Verde ha sido producida por Lama Film y Bartleby Film junto a RAI Cinema, y está disponible en Italia a través de la plataforma 1985, cortesía de Pablo.  

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(Traducción del italiano)

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