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CPH:DOX 2021 Nordic:Dox Award

Crítica: Trust Me

por 

- La película de Emil Trier trata el perfil del "estafador profesional que lo hace por placer" y deja al espectador engatusado con su mentira

Crítica: Trust Me

A Waleed Ahmed lo han llamado varias cosas, desde “el Mark Zuckerberg noruego” a “falso Justin Bieber” o “su peor enemigo”. Él afirma haber inventado el cargador solar, y tener los derechos de los conciertos de Justin Bieber en Escandinavia. También han circulado historias sobre él reuniéndose con Ted Turner y enviando regalos a Barack Obama. En resumen, es un fraude.

Su caída fue un desastre de proporciones tan épicas que es imposible apartar la mirada, y nadie tiene que hacerlo, gracias al interesante documental de Emil Trier, Trust Me, estrenado en la sección Nordic:Dox Award del CPH:DOX. Es evidente que la historia de Ahmed es rara, pero es también incomprensible. Tiene un aire a Elisabeth Holmes y a otros jóvenes brillantes que sueñan con vestir algún día su propia camiseta negra de cuello alto; ambiciosos, hambrientos y poco dispuestos a esperar, hasta el punto de controlar tanto el discurso de los medios de comunicación que ni los periodistas saben cómo alcanzaron el éxito.

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“A veces, buscamos cosas en Google”, admite, despreocupado, uno de ellos, que considera su informe sobre las “hazañas” de Ahmed su “mayor error”. Pero dejando a un lado el mea culpa, la gente a veces sólo quiere creer al estafador. Quieren creerse una historia de vacaciones en Dubái, donde las pilas seguían perdiendo carga, en lugar de la de un tipo que pide cosas a China y sella el trato en una servilleta de McDonald’s. Si, como señala el antiguo socio de Ahmed, es difícil cambiar la historia una vez que la has contado, también lo es porque algunos saben cómo mantener vivo el cuento de hadas. Al menos por un tiempo.  

Hay algunos elementos que resultan familiares, como la historia de otro niño inmigrante que “quería hacer algo grande”, que quería el dinero para comprar esas zapatillas de Vuitton o seguir a la chica que le gustaba a su prestigioso colegio, con una carta de aceptación falsa en la mano. Es como si Ahmed se aprovechara del cargo de conciencia de su país, desarrollando conexión tras conexión con el pretexto de que otros se sintieran bien al reconocer el éxito de una persona procedente de un entorno poco representado y sus ideas “políticamente correctas”.

Mientras Trier mantiene la distancia, ya que parece preocupado, algunos de sus entrevistados no pueden disimular cierta admiración por el tipo que los engañó a todos con una sonrisa. Él era un “estafador profesional que lo hacía por placer”, dice uno, pero, aunque hay material para una historia bonita y relajada, Trier parece estar haciendo una película sobre la compulsión. Eso no significa que no tenga buen ojo para una risa ocasional, como cuando dice que un hombre adulto no puede decir que no a un retrato gigante de sí mismo. En Trust Me, muestra a una persona que no puede ayudarse a sí misma, que no puede parar. Quizás porque, a medida que se revelan secretos dolorosos, siente que tiene todo bajo control. O quizás todo forma parte de una gran estafa.

Trust Me ha sido producida por Thomas Robsahm para Motlys A/S y coproducida por Zentropa Sweden.

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(Traducción del inglés)

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