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VISIONS DU RÉEL 2021 Competición

Crítica: Zinder

por 

- El documental de Aicha Macky es un duro y valiente retrato de la vida de las bandas en Kara Kara, el distrito de los parias de la ciudad nigerina del título

Crítica: Zinder

La directora y académica nacida en Zinder, Aïcha Macky, vuelve a la región donde nació para documentar el deterioro social de Kara Kara, el distrito marginal de la ciudad nigeriana del título. Zinder [+lee también:
tráiler
entrevista: Aïcha Macky
ficha de la película
]
es una de las películas que participan en la sección Feature Film Competition del Festival Visions du Réel de Nyon. 

Zinder es una ciudad ventosa situada en el corazón de la región de Sahel. En concreto, Kara Kara es el lugar de los marginados, donde el desempleo es altísimo y no hay perspectivas de futuro. Este entorno favorece la creación de pandillas. Aquí, los cárteles locales, denominados “Palais”, han crecido rápidamente y están expandiendo su influencia por toda la ciudad. Desde el principio, el documental muestra la obsesión de sus miembros con una cultura tóxica del culturismo y la violencia.

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Macky opta por centrarse en tres de los numerosos personajes que participan en el documental. El primero es un hombre apodado Siniya Boy, que se nos presenta mientras conduce una motocicleta y agita una improvisada bandera que muestra esvásticas y el nombre de Hitler. Puede que parezca retorcido y surrealista, pero pronto descubrimos que su cuartel general lleva el nombre del dictador y que la pandilla tiene una idea distorsionada de su biografía, ya que todos creen que Hitler era estadounidense y una especie de “guerrero invencible”. El segundo personaje es Bawo, un exlíder convertido en taxista, que cuenta cómo le abrieron el cuero cabelludo durante una pelea entre bandas. En uno de sus ruidosos monólogos, mientras conduce el taxi, Bawo explica que una ONG le ayudó a cambiar de vida a través de un programa de rehabilitación de 18 meses de duración. A menudo, los voluntarios le preguntaban: “¿Por qué tanta violencia?”. Parece algo obvio, pero su respuesta resume el destino trágico de Zinder: “Desempleo. No tenemos nada que hacer, nada que comer”. Por último, Macky explora la vida de Ramsess, un pandillero intersexual que, tras una infancia problemática, intenta sobrevivir como los demás.

Muchos ciudadanos de Zinder manifiestan un claro deseo de liberarse y de poner fin a esta espiral de crueldad, pero también da la sensación de que esta violencia está incrustada y forma parte de su identidad. En este contexto, la libertad es difícil —si no imposible— de conseguir sin llevar a cabo acciones concretas para reconstruir la sociedad nigeriana.

Esta película, grabada con elegancia por el director de fotografía Julien Bossé (The Fruitless Tree), demuestra la valentía de Macky al sumergirse en una sociedad africana patriarcal donde el lema “canis canem edit” sigue vigente en las calles. Con su narrativa simple, consigue revelar las estrategias de supervivencia de estas personas. La cámara de Bossé captura las polvorientas y caóticas calles de Zinder con varios planos generales bien elaborados y no duda en mostrar —desde muy cerca— las viviendas sucias y deterioradas, las latas de gasolina, las cicatrices, las heridas y las miradas de personas que han pasado por muchas cosas en su vida.

Zinder ha sido producida por la compañía Production Tabous de Níger, la francesa Point-du-Jour y la alemana Corso Film, en coproducción con Arte France y Al Jazeera Documentary, y en asociación con la sudafricana STEPS para el proyecto Generation Africa, una colección de 25 cortometrajes, mediometrajes y largometrajes documentales de 16 países africanos. AndanaFilms gestiona las ventas internacionales.  

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(Traducción del inglés)

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