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SXSW 2021

Crítica: Fucking with Nobody

por 

- El autoconsciente y autorreferencial segundo largometraje de la finlandesa Hannaleena Hauru hace exactamente lo contrario de lo que dice su título, incluso a sí mismo

Crítica: Fucking with Nobody
(De izquierda a derecha) Samuel Kujala, Hannaleena Hauru y Pietu Wikström en Fucking with Nobody

Hablando de romper la cuarta pared, en su segundo largometraje, Fucking with Nobody [+lee también:
tráiler
entrevista: Hannaleena Hauru
ficha de la película
]
, una obra autoconsciente, autorreferencial e irónica, la escritora, directora y actriz finlandesa Hannaleena Hauru rompe al menos cinco, creando una película dentro de una historia de Instagram, dentro de otra película ...  La cinta acaba de tener su estreno en Norteamérica dentro de la sección Global del SXSW.

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Hanna (Hauru) es una cineasta que acaba de perder una oportunidad de trabajo dirigiendo una película de terror feminista. En su lugar, han escogido a su compañero Kristian (Jussi Lankoski), que también es su exnovio y ahora vive con la guionista Shirley (Anna Kuusamo). Durante una noche de consumo excesivo de alcohol, mientras Hanna se lamenta con un grupo de amigos, entre los que se encuentran otro de sus exnovios, el director de fotografía Lasse (Lasse Poser, co-guionista de la cinta), y una pareja de actores gais, Ekku (Samuel Kujala, que ofrece la mejor interpretación de la película) y Ara ( Pietu Wikström), todos se ríen de las publicaciones románticas de Kristian y Shirley en Instagram, muy editadas y claramente escenificadas. En el grupo también hay un par de súper-feministas, Viima (Sara Melleri) y Maria (Hanna-Kaisa Tiainen), a las que se les ocurre la idea de un proyecto subversivo para llamar la atención sobre las falsas apariencias en las redes sociales, mientras invierten las jerarquías de género: Hanna y Ekku se harán pasar por una pareja enamorada en Instagram.

Después de su primera publicación, todo el mundo comienza a ser mucho más amable con Hanna, a la que ya habían tachado de solterona dentro de la industria del cine. A partir de ese momento, hasta la productora Krista (Tanja Heinänen), que aparentemente tiene una vida perfecta, quiere pasar tiempo con ella.

En un momento de la película, nos damos cuenta de que en realidad estamos viendo un "making of" de la misma, ya que los protagonistas salen de sus personajes. Afortunadamente, Hauru decide terminar aquí con el juego de matrioskas, ya que en este punto confluyen todos los conflictos de la historia. Estos tienen que ver con la percepción de su dudoso proyecto, pero también con el hecho de que Ekku y Hanna parecen tomárselo demasiado en serio...

La película se burla del feminismo, del progresismo y de la corrección política, incluso más que de los tropos sociales que ahora consideramos anticuados, como los roles y jerarquías de género. En cierto momento, Hanna se queja de la falta de simplicidad que podía encontrarse en las viejas estructuras sociales, y se pregunta por qué no puede ser simplemente una "mujer florero de los años 50".

Llevando la premisa de la historia lo más lejos posible, los cineastas emplean varias técnicas: vídeo digital, publicaciones de Instagram y emojis, falsos planos en Super-8, tomas aéreas, fotografías editadas, y probablemente algunas otras (la película es un auténtico torbellino formal, por lo que no es fácil captar todos los detalles). La música, que tiene mucha presencia, siempre se usa de forma irónica, ya sea un solo de batería de jazz o uno de drone metal.

A pesar del planteamiento complejo de la obra, el enfoque es bastante amplio, siguiendo la tradición de la comedia nórdica: esperma, orina, vómito, una pelea en el barro e incluso una lluvia de excrementos a cámara lenta en una escena onírica en un club de sadomasoquismo en Berlín. Todo está en la película. Pero la cinta también tiene toques más sutiles, e incluso llega a ser realmente emotiva, lo cual es mérito de unos personajes bien construidos con los que podemos empatizar, a pesar de todo el artificio.

Al final, Hauru y Poser emplean esto para crear otro nivel de realidad, que también puede servir como coartada, ya que proclaman que su película no funciona. En realidad, Fucking with Nobody se burla de todo el mundo, incluso de sí misma, y aunque esta ironía extrema consigue que no nos la tomemos demasiado en serio, lo cierto es que también evita que nos la tomemos lo suficientemente en serio.

Fucking with Nobody es una producción de la finlandesa Aamu Film Company. La francesa Totem Films se encarga de los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés)

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