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SERIES / CRÍTICAS España

Crítica serie: Vitals

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- Tres capítulos le sirven a Fèlix Colomer para mostrar el lado más humano, luchador, luminoso y esperanzador de algo tan demoledor y cruel como la pandemia del Covid-19

Crítica serie: Vitals

Todos estamos inmersos en esta pesadilla que comenzó hace ya un año: nuestra actitud ante ella a veces consiste en desviar la mirada para no vivir en la continúa angustia del dolor, la pérdida y la enfermedad, sobre todo si no ha afectado (aún) directamente a nuestros seres queridos, e intentamos evadirnos de esa cruda realidad con la lectura, el cine o la música. Tal vez por eso quizás cueste decidirse a ver una miniserie documental como Vitals, en la que su director, Félix Colomer ha optado no sólo por recordar lo devastador de esta hecatombe, sino que ha sabido destilar, a través de sus protagonistas, también el lado luminoso, optimista y alegre (como la canción que la abre y cierra).

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Porque el coronavirus ha servido, en la balanza positiva (vamos a pensar que la tiene…), para estrechar lazos de amistad, expandir la solidaridad y recordarnos qué es lo más valioso de la vida. Así como Lucas Figueroa en su film Renaceres [+lee también:
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se valía del vacío de las calles madrileñas, debido al confinamiento domiciliario, para apelar a la reinvención de la raza humana tras una experiencia tan traumática como ésta, Colomer –que apenas retrata en su obra las calles vacías, aunque están ahí– enfoca su objetivo hacia las personas que sufren la enfermedad y, sobre todo, hacia aquéllos que batallan férreamente y con todas sus fuerzas contra su voracidad (mostrando fielmente sus vidas laborales y domésticas).

Vitals se convierte así en un aplauso audiovisual para esos valientes sanitarios que, jugándose su salud y la de los suyos, han estado al pie del cañón atendiendo a los afectados, dándoles cariño, compañía y mucho ánimo. Está dividida en tres partes de 50 minutos cada una –tituladas Caos, Esperanza y Vida–, y fue rodada entre marzo y junio de 2020 en Sabadell (Barcelona) y, sobre todo, en las habitaciones, quirófanos y pasillos del hospital Parc Taulí. Su protagonismo coral lo constituyen personas como Noemí (auxiliar de enfermería), Vanessa (paciente de 34 años), Josep (enfermo, 80), Silvia (enfermera), Eduard (contagiado, 57) y muchas más (incluidas esas familias apoyando fuertemente) que, como dice una de ellas: “Si no se vive esto, no se sabe de verdad cómo es”.

Pero Vitals lo refleja y conciencia sobre ello: recuerda a esas víctimas que murieron solas y que no pudieron despedirse ni recibir un adiós respetable, la sobrecarga laboral en los hospitales, el efecto de ese estrés –físico y emocional– en la esfera privada de cada profesional, el cansancio, el miedo y la angustia que todo lo invade, como si de un virus también psicológico se tratase.

Y, como señala su título, extrae el lado vital de esta experiencia terrible: porque en situaciones así se construye una fuerte vínculo entre enfermos y sanitarios (y una amistad férrea entre pacientes que comparten habitación); familias y amigos derrochan amor por los ingresados y aislados (gracias a la tecnología, esos apoyos han podido llegar hasta sus destinatarios), se afianza el compañerismo entre colegas y, sobre todo, (en muchas ocasiones, afortunadamente) se acaba sobreviviendo al maldito virus (con el apoyo del optimismo infatigable de sanitarios y, también, de los propios enfermos).

Vitals –que participó en Docs Barcelona 2020 Industry Program (leer más)– es una producción de Forest Film Studio y El Terrat (The Mediapro Studio) para HBO Europe, que la ha estrenado este domingo 7 de febrero en 21 países.

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