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SUNDANCE 2021 Midnight

Crítica: Knocking

por 

- En su primer trabajo, proyectado en la sección Midnight en el Festival de Sundance, Frida Kempff se fija en los fenómenos paranormales que suceden por la noche

Crítica: Knocking
Cecilia Milocco en Knocking

Hay algo cautivador en el hecho de que Frida Kempff haya decidido desarrollar Knocking [+lee también:
entrevista: Frida Kempff
ficha de la película
]
(proyectada en el Festival de Sundance y en el Festival de Göteborg) en torno a una de las preguntas más frecuentes en el género del terror: “¿Has oído eso?” Pero hay un problema. Su protagonista, Molly (Cecilia Milocco), está tan sola que no hay nadie que le responda y su período en un psiquiátrico no juega necesariamente a su favor con respecto a su credibilidad.

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Sin embargo, ella sigue adelante, sin límite alguno y enloquecida por los golpes que se escuchan en el edificio al que se ha mudado, sobre todo por la noche. Viene de algún lugar cercano, posiblemente uno de los pisos de arriba. Puede que Molly sea frágil, pues ha sufrido una trágica pérdida a la que Kempff vuelve una y otra vez, pero el mero hecho de pensar que alguien está pidiendo ayuda o intentando entregar un mensaje, puede que la haga mucho más fuerte, lo bastante atrevida como para comenzar a interrogar a sus vecinos varones al respecto o incluso colarse en la casa de alguien. Al no tener nada más que hacer, prefiere estudiar código Morse en lugar de desempacar, fijándose en una mancha en el techo que parece tener más vida que ella. No es de extrañar que pronto empiece a poner a todo el mundo de los nervios. Están cansados de las llamadas, las escuchas a escondidas y de las acusaciones sin sentido de una mujer solitaria que va de puntillas por el pasillo quejándose de algún que otro ruido extraño.

Dado que Kempff ya describe su película como una historia sobre el “gaslighting” (o “descalificación”, una forma de abuso psicológico que consiste en negar la realidad), sería aún más entretenido cuestionar más el comportamiento de Molly. Sin duda, el modo en el que se la desprecia parece certero, pues los chicos del edificio consideran sus afirmaciones “histéricas” con cierta avidez, pero debido a la manera en la que Milocco lo maneja, las cosas podrían ir fácilmente en cualquier sentido. En su rostro se percibe algún tipo de ansia (quizás por la emoción o por tener una segunda oportunidad de ser una salvadora) que podría haber llevado esta situación mucho más allá de otra historia de una obsesión abrumadora que crece en cuatro paredes y que aumenta una vez llega la ola de calor.

Knocking podría y debería ser un poco más escalofriante, quizás si se le hubiese dado más tiempo para que todos estos sonidos nocturnos realmente se cuelen bajo tu piel empapada en sudor. Con todo el mundo encerrado en sus minúsculos apartamentos, cerrando las puertas lo más rápido posible, como si tuviesen miedo de dejar que entre una sola bocanada de aire, ya da una sensación de paranoia. Se trata de una producción bastante modesta, rodada en 18 días y sin dejar ninguna escena fuera, como si Kampff fuese como Harvey “Manostijeras” Weinstein en su propia película. Esto funciona en la mayor parte, pero algo falta, como algún misterio sin respuesta, y el final no merece la pena, a decir verdad. Podríamos culpar a la ola de calor.

Knocking fue producida por la compañía sueca Läsk Film y Sveriges Television AB – SVT. Bankside Films se ocupa de sus ventas.

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(Traducción del inglés por Eva Martínez)

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