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LES ARCS 2020

Crítica : L’étreinte

por 

- Ludovic Bergery firma una ópera prima sensible sobre la soledad emocional de una viuda de cincuenta años y su lucha por empezar de nuevo, protagonizada por Emmanuelle Béart

Crítica : L’étreinte
Emmanuelle Béart en L’étreinte

“Mi marido murió. De una enfermedad. Hace seis meses.  ̶¿No has conocido a nadie desde entonces? ¿No quieres?  ̶Sí. En fin, no lo sé. Quizás soy un poco mayor para conocer gente.  ̶ Para nada, eres genial, no podemos evitar amar, es inhumano”. En un mundo contemporáneo donde la soledad es un sentimiento compartido por muchos, las palabras de ánimo ofrecen un bálsamo al corazón, pero hacer que resurja el amor, en cuerpo y alma, no es un trabajo fácil. De eso trata L’étreinte [+lee también:
tráiler
entrevista: Ludovic Bergery
ficha de la película
]
, la ópera prima de Ludovic Bergery, preestrenada en la 12ª edición del Festival de Cine de Les Arcs en el marco del Sommet Distributeurs/Exploitants, antes de su estreno en Francia a principios de 2021, a través de Pyramide.

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“No hagas del tiempo un asunto personal”. Margaux (Emmanuelle Béart, perfecta en este papel), de cincuenta años, retoma sus estudios de alemán en una universidad de la región parisina, donde se instala en la casa de su hermanastra (que pasa largas temporadas fuera de casa). Pese a sus reservas iniciales (“creo que ya pasé la edad de las fiestas”), simpatiza con un grupo de estudiantes compuesto por Karl (Nelson Delapalme), Lise (Marie Zabukovec), Harold (Sandor Funtek), Wilfried (Arthur Verret) y, sobre todo, Aurélien (Vincent Dedienne), que pronto empieza a intercambiar confidencias con la viuda.  

“¿Tenías sexo con tu marido?  ̶Eso no se pregunta, es indiscreto. Llevábamos mucho tiempo juntos, me casé a los veinte años.   ̶Eso significa que ya no tenías sexo con él. ¿Desde cuándo no haces el amor?  ̶¡Para! Mucho tiempo.   ̶¿Cuánto? ¿Un año? ¿Más de un año? ¿Dos años? No te preocupes, eso no se olvida. Es sólo que si fue hace tanto tiempo, tienes que reincorporarte”. Para transitar el duelo, salir del aislamiento y reconectarse con la espontaneidad de su cuerpo y de sus sentimientos, Margaux intentará tener aventuras: primero, con un profesor (Tibo Vandenborre), después a través de una aplicación de citas (sobre todo con Yannick Choirat). Pero nada saldrá como esperaba y cada experiencia la hundirá aún más en una espiral peligrosa…

Por un lado, el intelecto de Poesía y verdad, de Goethe (“todo lo que está aislado es reprensible”), o el peso de la neurosis de la sabiduría burguesa de Kleist; por otro, la llamada de los cuerpos a la que los jóvenes acuden sin dudarlo (“¡para!, no vas al matadero, se supone que debe ser algo bueno”): las dudas de la protagonista de L’étreinte, su sensación de asfixia en las tinieblas de la soledad y su torpeza para intentar extirparla, componen un retrato conmovedor. Ludovic Bergery juega con la mezcla de géneros, demuestra buen sentido del color y de la precisión de los diálogos en escenas donde la cámara capta todos los matices de una gran proximidad. Sin duda, la aceleración narrativa final puede generar debate, pero el conjunto de hechos interconectados compone un cuadro sensible e impresionista sobre las luces y las sombras de la libertad redescubierta. 

L’étreinte ha sido producida por Moby Dick Films. WTFilms gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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