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CINÉMA DU RÉEL 2020

Crítica: The Two Sights

por 

- Joshua Bonnetta firma un documental atmosférico y etnográfico sobre la supervivencia de la cultura gaélica de las Hébridas, uniendo el mundo terrenal al del más allá

Crítica: The Two Sights

Un torbellino marino peligroso e incomprensible, destellos fugitivos que anuncian tragedias, desconocidos que aparecen en medio de la noche, visiones simbólicas, voces extranjeras que surgen de la nada, una brújula de buceo perdida en una ciudad sumergida en el agua, sonidos indescriptibles que anticipan un incendio, una mujer acompañada a todas partes por terribles acontecimientos tras el suicidio de su marido, conexión emotiva a los ultrasonidos de una ballena moribunda, golpes sordos de una entidad impalpable que busca establecer un diálogo: en las Islas Hébridas (Escocia) no faltan los relatos extraños, que unen el universo terrestre y otros mundos, alimentados por una larga tradición de cultura gaélica transmitida oralmente de generación en generación; y sobre todo por el don de la adivinación, que es muy poderoso en estas tierras donde la fuerza de la naturaleza es omnipresente, cuando se cruzan la inmensidad del mar, del cielo y de los paisajes majestuosos. El cineasta canadiense Joshua Bonnetta se instaló en el lugar con su cámara y su micrófono para explorar este tema tan interesante, con un decorado impresionante, y crear The Two Sights [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, un documental proyectado en competición internacional en la 42ª edición del Festival Cinéma du réel (celebrado online hasta el 22 de marzo y cuyo palmarés se desvelará hoy), después de haberse estrenado en el Forum de la Berlinale.

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El director usa las grabaciones de quince habitantes del lugar que le cuentan historias insólitas (desventuras suyas o de sus propios ancestros) entre 2017 y 2019 en las islas Barra, Berneray, Harris, Lewis y North Uist, para tejer con paciencia una película semejante a una tela de motivos sugerentes, repleta de agujeros que el espectador puede intentar cubrir racionalizando si lo desea; o simplemente no hacer nada y dejarse llevar por una corriente visual y sonora sofisticada. 

Animales en abundancia (de ciervos a pájaros), acantilados imponentes, lluvia que golpea la superficie del mar, interferencias en la radio, olas contra las rocas, tierras desiertas y montes imponentes, faros que traspasan la oscuridad, siluetas minúsculas de humanos o de embarcaciones en la inmensidad, habitaciones desoladas, huellas en la arena: el cineasta se entrega a una exploración geográfica, meticulosa y creativa, de estas islas donde lo invisible se manifestará con el paso del tiempo. Como un flautista, el director (que también ha montado y compuesto la música de la película) reúne una multitud de elementos variados (como ilustraciones y “reconstrucciones” simbólicas de relatos) que componen una melodía muy personal relacionada con el enigma de creencias y premoniciones.

The Two Sights es un documental exigente que incursiona en varios mundos, con un pie en lo experimental (un buen trabajo de sonido), y el otro en la recreación realista del panorama de estas islas apodadas “The Thin Place” pues, según dicen, había muy poca distancia entre el Paraíso y la Tierra, entre la vida y la muerte. Un punto intermedio donde Joshua Bonnetta marca una huella cinematográfica que contribuye a la perpetuación de estas tradiciones locales y nos incita a “habitar el templo de nuestros propios corazones en medio de una multitud de montañas”.

The Two Sights ha sido producida en el marco del programa artista en residencia asociado al Taigh Chearsabhagh Museum & Arts Center y UistFilm (Andy MacKinnon), con el apoyo del Canada Council For The Arts.

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(Traducción del francés)

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