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BERLINALE 2020 Panorama

Crítica: Mare

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- BERLINALE 2020: Andrea Štaka habla de una mujer de cuarenta años que se da cuenta de que hay más en la vida que cuidar de su casa y su familia

Crítica: Mare
Marija Škaričić en Mare

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, proyectada en la sección Panorama de la 70ª edición de la Berlinale, es una de esas delicadas historias sobre la soledad y el anhelo de una vida más plena que nos llevan a cuestionarnos nuestra propia existencia. La directora Andrea Štaka ya exploró con anterioridad la importancia de estar en el lugar correcto en su película Fräulein [+lee también:
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, galardonada en Locarno en el año 2006, donde trataba la situación de los inmigrantes procedentes de la antigua Yugoslavia.

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A pesar de vivir al lado del aeropuerto, Mare (una imponente Marija Škaričić) nunca ha salido del país. El sonido de los aviones es un recordatorio constante y atronador de su aislamiento. La mujer lleva una vida invisible, incapaz de tener un momento de privacidad ni siquiera cuando va al baño, con su marido y sus hijos entrando despreocupadamente sin llamar a la puerta. La observamos en su rutina diaria, limpiando y cocinando con la misma actitud abnegada, sin cuestionarse realmente si es feliz. Al menos hasta que conoce a Piotr (el joven y encantador Mateusz Kościukiewicz), un trabajador polaco destinado en la ciudad que logra despertarla de su coma emocional. A través de un breve diálogo, nos enteramos de que Mare conoció a su esposo en una fiesta, donde este consiguió hacerla reír. Muchos años después, ambos viven en una casa alquilada con sus tres hijos. "Perteneces a papá", sentencia su hija adolescente en cierto momento, como si Mare necesitase un recordatorio de su situación. En esta historia, el patriarcado es más que una forma de opresión: es una tradición que nadie cuestiona.

Para Štaka, que también escribió el guion de la película, Dubrovnik no es solo el lugar donde se desarrolla la película, sino también una metáfora del paradero emocional de la familia. La ciudad es uno de los lugares más bonitos del planeta, escogida como una de las localizaciones principales para la serie Juego de Tronos, pero los protagonistas de Mare viven apartados en las afueras. La familia habita una casa en construcción que ni siquiera les pertenece, por lo que podrían tener que abandonarla en cualquier momento.

Sin duda, lo más destacable de esta modesta película es su quietud. El tono y la atmósfera de la cinta se corresponden totalmente con el estado emocional de Mare. Es evidente que hay una gran química entre la directora y su actriz protagonista, capaz de representar a la perfección ese estado emocional en el que uno no está descontento con su vida, pero tampoco es feliz.

Mare es una obra escrita y dirigida por Andrea Štaka, coproducida junto a Thomas Imbach. La cinta es una producción de la compañía suiza Okofilm Productions, en coproducción con Tena Gojić (de la croata Dinaridi Film). La belga Be for Films se ocupa de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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