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IFFR 2020 Competición Tiger

Crítica: Desterro

por 

- Maria Clara Escobar crea un confuso ensayo visual sobre la necesidad urgente de destruir los muros que nos oprimen

Crítica: Desterro

Maria Clara Escobar ha presentado su primer largometraje de ficción, Desterro [+lee también:
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, en la Competición Tiger del Festival Internacional de Cine de Róterdam (IFFR). Dividida en tres capítulos, la historia se centra en una joven pareja brasileña: Laura (Carla Kinzo) e Israël (Otto Jr). Al principio de la cinta observamos su rutina diaria, sus interacciones frías y distantes y su relación con la gente que los rodea (su hijo, su familia y sus amigos). A continuación, la película profundiza en el proceso burocrático posterior a la muerte repentina de Laura durante un viaje a Argentina. Finalmente, en el tercer capítulo, conseguimos descifrar fragmentos del misterio que rodea su muerte, presenciando los eventos que la precedieron.

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La inercia domina el comportamiento y las emociones de los personajes, así como su disposición en los encuadres, principalmente en composiciones estáticas. En esta representación de un matrimonio desprovisto de amor, donde encontramos a dos individuos que parecen atrapados en algún momento de sus vidas, la inacción es la tónica dominante, mientras que las emociones están fuertemente reprimidas. Estamos ante dos peones inmóviles, en un estado de hermetismo emocional. Sin embargo, en medio de lo que parece ser un estado de apatía generalizada, Escobar nos muestra que todavía hay espacio para la turbación interior, enfatizando este conflicto a través de metáforas y recursos visuales, empleando distintas imágenes y objetos para resaltar emociones concretas. La realizadora crea una narrativa en dos niveles, por un lado el de las acciones y las palabras, y por otro el de los pensamientos y las emociones.

La película está marcada por cambios en el enfoque, alternando entre diferentes perspectivas. El primer capítulo, titulado “We are the same” ("Somos iguales"), presenta dos puntos de vista sobre la historia, mientras que el segundo está marcado por la repentina desaparición de Laura. Este cambio brusco nos permite profundizar en nuestra conexión con la mitad masculina de la pareja. Durante el tiempo que compartimos con Israël, no hay espacio para el dolor. El hombre debe enfrentarse a un desafiante proceso burocrático para recuperar el cuerpo de Laura, embarcándose en un viaje claustrofóbico, abrumado por las voces y los actos de otras personas. Aún así, incluso durante este proceso agobiante e insoportablemente doloroso, la apatía prevalece.

Por el contrario, el tercer capítulo no se basa simplemente en una recapitulación de los últimos momentos de Laura. Irónicamente, se trata del momento en el que empieza la vida. Más allá de las declaraciones de Laura y de sus acciones espontáneas, este tramo de la película nos ofrece la oportunidad de escuchar las voces e historias de otras mujeres, donde explican cómo quieren ser definidas y representadas. Escobar centra finalmente su atención en estas mujeres, para elaborar lo que podría ser un ensayo sobre su papel en la sociedad y las dificultades a las que tienen que enfrentarse. Se trata de un momento inconexo pero crucial, que desafía nuestra propia perspectiva sobre las últimas decisiones de Laura, en el momento exacto en el que empezamos a juzgarla. La película nos confronta con el hecho de que todos estamos de alguna forma limitados por la estructura social, que es precisamente lo que amenazó la vida de esta pareja.

La escena final vuelve a reunir en la muerte a los dos protagonistas, mostrándonos una casa ardiendo en el fondo: una destrucción que podría llevar a un renacimiento. Esta podría haber sido una historia sobre Laura, sobre Israël, sobre el amor o sobre las mujeres, pero en realidad es una historia sobre todos nosotros. Se trata de una reflexión sobre nuestra propia necesidad de escapar de la apatía para abandonar nuestros exilios sociales y personales. Desterro nos recuerda que debemos conectar nuestros sentimientos con nuestras palabras, debemos confrontar a la sociedad para crear un nuevo orden, o simplemente para existir.

Desterro es una coproducción entre la brasileña Filmes de Abril, la portuguesa Terratreme Filmes y la argentina Frutacine.

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(Traducción del inglés)

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