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GÖTEBORG 2020

Crítica: Inland

por 

- La película de Jon Blåhed es un intrigante estudio sueco sobre un migrante metropolitano que empieza de cero en medio de la nada

Crítica: Inland
Irma von Platen en Inland

Suecia, al menos para los estándares europeos, es bastante impresionante en longitud, con una distancia de 2.000 km entre el norte y el sur (la misma distancia que la separa de Nápoles, Italia). Por eso se podría decir que muchos suecos desconocen varios rincones de su país, ya que nunca han estado allí. Inland [+lee también:
entrevista: Jon Blåhed
ficha del filme
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, de Jon Blåhed, presenta un estudio íntimo sobre este suceso. Esta interesante ópera prima se ha estrenado en la sección Nordic Lights del Festival de Cine de Gotemburgo 2020.

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Inland, basada en la aclamada novela de Elin Willows (2018), empieza en Estocolmo, donde una pareja de veinteañeros está a punto de dar el siguiente paso en su relación: marcharse a la ciudad natal de él, cerca del Círculo Polar Ártico, en el lejano, frío y despoblado norte de Suecia. Como el destino es voluble, surgen diferencias irreconciliables en el camino y, al llegar a su nueva ciudad, ya se han separado.

La chica, nacida y criada en Estocolmo (una actuación discreta de Irma von Platen), ha dejado bastantes cosas atrás y se dispone a empezar una nueva vida en un lugar que parece estar en medio de la nada. Encuentra una habitación para alquilar y un trabajo en un supermercado en poco tiempo (a diferencia de Estocolmo, la competencia aquí es escasa). También hay otras diferencias, como los lugareños robustos y sensatos (muy bien interpretados por Eva Melander y Ann Petrén, entre otros), ajenos a las modas y los sabores urbanos, pero a veces intolerantes, en armonía con su porción de tierra helada heredada. La migrante metropolitana es recibida como una más: la ayudan con los muebles, la invitan a las fiestas del único hotel de la zona y, no menos importante, la ayudan a sacarse el carnet de conducir, un requisito fundamental en esta vasta región. Un agradable compañero de trabajo, de la misma edad que la chica, también le consigue un coche usado a buen precio.

Se podría pensar que se trata de una historia cómoda sobre una urbanita estresada que encuentra su lugar junto a unos lugareños sensatos en plena naturaleza. Piensa otra vez. Si se dan tales circunstancias (y lo hacen), Inland es más bien una Bridget Jones secuestrada por Werner Herzog, ya que nuestra desolada aspirante a conquistadora sufre todo tipo de contratiempos y enfermedades al enfrentarse a su nuevo hábitat, como hemorragias nasales recurrentes, claustrofobia, una peculiar obsesión por los osos y una catatonia prolongada. “He tomado una decisión y ahora viviré con ello hasta la próxima decisión”, dice la cita inicial (extraída de la novela). En este caso, dicha longitud de tiempo entre las decisiones constituye un viaje existencial, en compañía de una protagonista sin elección ni libre albedrío (ni tampoco nombre). De hecho, es interesante y un poco desgarradora. Inland es una película sueca bastante inusual, pero que trata de Suecia.

Inland ha sido producida por la compañía sueca BD Film AB, en coproducción con Filmpool Nord AB y en asociación con SVT. La película ha sido producida dentro del programa de apoyo a la producción de Moving Sweden.

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(Traducción del inglés)

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