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IFFR 2020 Bright Future

Crítica: The Magic Mountain

por 

- La extensiva película de Eitan Efrat y Daniel Mann no acaba de aportar nada nuevo al concepto de ensayo documental

Crítica: The Magic Mountain

Eitan Efrat y Daniel Mann han presentado The Magic Mountain [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
en la “optimista” sección Bright Future del Festival Internacional de Cine de Róterdam, pero lo cierto es que la película no aporta nada nuevo al concepto de ensayo documental, tan apreciado en los festivales de cine. Aunque la cinta parece más adecuada para la pequeña pantalla (una frase que esta cronista ha repetido con demasiada frecuencia este año), también presenta unas cuantas ideas divertidas para compartir con algún compañero desprevenido: ¡Curanderos! ¡Nazis entrando en contacto con una civilización alienígena! ¡Posibles usos del radón! Al mismo tiempo, logra transmitir una gran cantidad de información de una forma coherente.

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Estructurada cuidadosamente en distintos capítulos, la historia de la película cubre un vasto territorio, también en el sentido geográfico: pasando de Austria a Suiza y luego a Polonia, lo que demuestra que no hay lugar al que los humanos no hayan tenido acceso, generalmente buscando algún tipo de tesoro y encontrando algo completamente diferente. La película muestra a personas absorbiendo radiación curativa dentro de una montaña, relatando historias sobre una mujer capaz de curar a un niño que sufre parálisis con un polvo hecho a base de cierta roca, denominada posteriormente AION A, o buscando perlas subterráneas hechas de calcita y piedra caliza, pero también del sudor y sangre de las personas obligadas a trabajar hasta morir bajo tierra. Pensándolo bien, decir que cubre un "vasto territorio" no le hace justicia.

A pesar de todos los experimentos y las nuevas tecnologías que nos permiten aventurarnos en estos caminos interminables y oscuros, la película expresa un anhelo por algo mucho más básico y primitivo, como las menciones a los aquelarres de brujas, la gente que se refiere a los árboles como "testigos silenciosos", o aquellos que toman baños de vapor en una extraña versión de un balneario. Se sienten “felices y emocionados" cuando están en contacto con las rocas, tal y como comparten ellos mismos en la película, en consonancia con la observación de Thomas Mann de que la naturaleza no puede reducirse a la comprensión, mencionada en el libro al que hace referencia el título del documental.

De este modo, animados por el dúo de directores, estos autodenominados pioneros y exploradores hablan y comparten teorías, tratando incluso de descifrar el significado de los misterios ocultos en los dibujos geométricos de una conocida curandera llamada Emma Kunz, mientras las montañas se alzan enigmáticas, envueltas en niebla y protegiendo sus secretos. Tal vez todavía quedan algunos lugares a los que los entrometidos humanos no han logrado acceder. De momento.

Escrita, filmada y editada por los propios Eitan Efrat y Daniel Mann, The Magic Mountain es una producción de Sirah Foighel Brutmann para la compañía belga Messidor, que también se encarga de las ventas.

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(Traducción del inglés)

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