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IFFR 2020 Competición Tiger

Crítica: Drama Girl

por 

- El deseo de Cher de "volver atrás en el tiempo" finalmente se cumple en la conmovedora rareza de Vincent Boy Kars

Crítica: Drama Girl
Leyla de Muynck en Drama Girl

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, de Vincent Boy Kars, es una obra tan extraña como conmovedora. La cinta ha sido seleccionada para formar parte de la Competición Tiger en el Festival Internacional de Cine de Róterdam (IFFR). El concepto principal de la película es bastante insólito: la joven Leyla (Leyla de Muynck) decide compartir con el director momentos cruciales de su vida y posteriormente accede a representarlos frente a la cámara. Para esto cuentan con la ayuda de actores desconocidos que interpretan a sus padres y a su ex novio, con los que recrea importantes eventos del pasado que quedaron sin resolver, dejando a la protagonista confundida y con el corazón roto.

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Esta breve sinopsis parece describir una sesión de terapia llevada al cine, pero lo cierto es que no se aleja tanto de la realidad. De alguna forma, la película recuerda a la reciente La Belle Époque [+lee también:
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, donde un infeliz Daniel Auteuil pagaba una gran suma de dinero para regresar a la década de 1970 y volver a conocer a su esposa por primera vez. En esta ocasión, en lugar de apegarse al pasado, Kars deja espacio para la creación. El cineasta, que permanece oculto durante prácticamente toda la cinta, le dice a Leyla: "Vas a interpretar el papel protagonista en mi película sobre tu vida", ante lo cual ella responde con una risa nerviosa. El carácter extraño de esta situación resulta palpable en todo momento, y se aborda con frecuencia durante la película. Sin embargo, el hecho de que sea un planteamiento tan complejo también lo hace más fácil de digerir, aportando cierta diversión y libertad a lo que de otro modo podría haber sido un ejercicio extremadamente calculado.

Kars aborda desde el primer momento cualquier sospecha de manipulación emocional, haciendo que Leyla exprese claramente su consentimiento ante la cámara. Aunque durante algunas de sus interacciones el realizador ofrece una imagen de superioridad, o incluso de maldad, obligando a Leyla a responder a sus preguntas como si fuese una estudiante nerviosa ante un profesor, lo cierto es que Kars consigue respuestas impagables de su protagonista. Leyla se muestra totalmente honesta, incluso demasiado transparente, sonrojándose con facilidad ante algunas preguntas. A medida que avanza el proyecto, la joven va tomando más iniciativa, hasta que empezamos a creer que su verdadera motivación es ayudarse a sí misma. Al fin y al cabo, cualquier espectador que haya tenido un padre o una relación amorosa puede empatizar con algunos de sus problemas.

Los momentos que se "recrean" en la película no siempre resultan tan obvios. Además de una dramática conversación de pareja que termina en ruptura, también vemos una breve conversación con su difunto padre, cuyo mayor defecto parece ser su incapacidad para escuchar. En palabras de la propia actriz, que le da indicaciones al actor que lo interpreta, su padre "escucha pero no responde". Estas escenas son realmente interesantes, a diferencia de los constantes recordatorios sobre la intención del proyecto: “Descubrir dónde se encuentra el límite entre actuar y ser". Una motivación tan superflua que parece sacada de un proyecto de clase. Afortunadamente, la rareza de Drama Girl funciona casi siempre a su favor.

Drama Girl es una producción de Olivia Sophie van Leeuwen para HALAL, que también se encarga de las ventas de la película.

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(Traducción del inglés)

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