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MAX OPHÜLS PRIZE 2020

Crítica: Live

por 

- La directora alemana Lisa Charlotte Friederich presenta su primer largometraje, un concepto audaz de ciencia ficción, en Saarbrücken

Crítica: Live
Anton Spieker en Live

El Max Ophüls Prize nos ofrece, como cada año, un panorama de las voces más destacadas del cine germanoparlante. La 41ª edición del festival (del 20 al 27 de enero de 2020) también celebró el estreno mundial de la película de ciencia ficción Live [+lee también:
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, de Lisa Charlotte Friederich, actriz y directora alemana conocida por su interpretación en el biopic Fritz Lang [+lee también:
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, de Gordian Maugg. Su primera película propone una visión distópica de nuestra sociedad en un futuro cercano, que se mueve de forma más o menos acertada entre atmósferas amenazantes y fascinantes.

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El espectador sigue la historia de un hermano (Anton Spieker) y de una hermana (Karoline Marie Reinke), dos músicos apasionados que viven en un mundo austero, marcado por el exceso de violencia. Forman parte de una generación extremadamente individualista que evita, en lo posible, todo contacto humano. Estos jóvenes no saben lo que es hacer el amor, ir al supermercado o a lugares públicos. En realidad, cada vez que un grupo de personas se reúne, se desencadena un cruento ataque terrorista. Por precaución, las reuniones están prohibidas.

Existen métodos paliativos para satisfacer las necesidades fundamentales, pues las relaciones humanas han cambiado por completo. Por ejemplo, es posible asistir a un concierto con la condición de llevar puesto un abrigo especial, conectado a las gafas interactivas del músico, que evoca la ilusión de una sala de conciertos abarrotada. En cambio, no es posible sentir el calor de otro cuerpo o compartir emociones.

La película se centra en la dialéctica de las ventajas y desventajas de un concierto escuchado en casa o en directo. Es un punto de partida donde la directora plantea una rebelión contra el orden establecido y el fatalismo que hacen de la desconfianza una norma arraigada, pero que será rechazada progresivamente por este puñado de rebeldes.

Es posible que la directora haya querido hacer referencia a la creciente desconfianza hacia los extranjeros, como ocurre en Alemania y en otros países de Europa. Más allá de la metáfora satírica, también nos muestra que una vida considerada segura en el plano físico es también una vida desperdiciada sin los estímulos intelectuales y emocionales que genera la interacción humana. En resumen, Live podría ser un alegato sobre un modo de vida basado en el presente y en el “carpe diem”.

Sin embargo, lamentamos que la película se muestre tan enigmática en cuanto a sus múltiples intenciones. El ritmo del último acto se acelera de repente para terminar con una nota filosófica que parece poco consecuente y decepciona por su falta de originalidad. La puesta en escena y los decorados están muy trabajados, al igual que el vestuario y los accesorios; pero a pesar de ello, la consistencia y pertinencia no son su punto fuerte. La atmósfera de Live es (intencionadamente) muy artificial, casi clínica, algo que añade un nivel fascinante; pero hace menos accesibles a sus personajes. ¿Referencia a la temática de la película o paradoja? La respuesta, como los protagonistas, permanece en la sombra.

Live es una producción de Like Filme.

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(Traducción del francés)

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