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IFFR 2020 Competición Big Screen

Crítica: Mosquito

por 

- La película de inauguración del IFFR de este año, del portugués João Nuno Pinto, toma prestadas las últimas palabras del coronel Kurtz en El corazón de las tinieblas y se adentra en el horror...

Crítica: Mosquito
João Nunes Monteiro en Mosquito

Escogida como cinta de apertura de la 49ª edición del Festival Internacional de Cine de Róterdam, como parte de la Competición Big Screen, Mosquito [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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, del portugués João Nuno Pinto, es el tipo de película bélica que se centra más en la experiencia individual que en la recreación histórica. Una experiencia que, como era de esperar, resulta ser absolutamente infernal para su protagonista, un adolescente (João Nunes Monteiro) que llega a Mozambique en 1917 tras alistarse en el ejército portugués. O incluso antes, cuando los soldados montan literalmente a los habitantes nativos como si fuesen caballos, mientras los transportan a tierra firme. “En África, un hombre debe estar siempre en guardia", vocifera uno de sus superiores, dejando claro que, a partir de ese momento, nada ni nadie es imprescindible.

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Se trata de una imagen sobrecogedora, pero desgraciadamente dura demasiado, haciendo que pierda fuerza. De hecho, podría decirse lo mismo de todo lo que ocurre a continuación, cuando el joven Zacarías decide abandonar el campamento para unirse a su pelotón en Niassa, tratando de sobrevivir en medio de la selva entre episodios de malaria. A pesar de estar basada en la Primera Guerra Mundial, inspirándose aparentemente en la historia de su abuelo, João Nuno Pinto está claramente influenciado por el Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad, o más bien por la adaptación de Coppola en Apocalypse Now. Mosquito está diseñada para ser una experiencia sensorial, atractiva a la vista y al oído, al igual que la escena en la habitación del hotel de Saigón, con el sonido de un ventilador transformándose en las hélices de un helicóptero. ¿O era al revés?

El resultado es una película técnicamente impecable pero poco sorprendente. A pesar de contar con una banda sonora atmosférica, que incluye gemidos animales y melodías que no desentonarían en un club nocturno (al igual que la fotografía de Adolpho Veloso, que transmite la sensación de una mirada borrosa empapada por gotas de sudor), lo cierto es que esto también se vuelve agotador. La cinta emplea la exposición narrativa a través de cartas como una salida fácil. Desgraciadamente, por muy poéticas que sean las declaraciones sobre el "corazón herido y el alma rebosante" en boca del ingenuo protagonista, lo cierto es que los diálogos no parecen conversaciones reales, mientras que los personajes secundarios ofrecen largos monólogos con tanta intensidad que casi puedes sentir la saliva golpeándote en la cara. Estos monólogos se disfrazan habitualmente de cuentos, involucrando a animales o incluso a barriles con agujeros apretados.

Es fácil apreciar algunas de las bondades técnicas de Mosquito, pero emocionalmente la historia no consigue el impacto que debería, especialmente considerando todo el horror al que se enfrenta Zacarías. Lo cierto es que la película es en gran parte reconocible, con un joven inocente descubriendo el infierno de la guerra, y en ocasiones abiertamente pretenciosa. Todos merecemos un descanso de vez en cuando, pero incluso el elegante humo del tabaco y las cantantes de fado tienen un límite.

Mosquito es una coproducción entre Portugal, Francia y Brasil, producida por Paulo Branco, Ana Pinhão Moura y Mário Peixoto para Leopardo Filmes, Alfama Films y Delicatessen Filmes. La francesa Alfama Films se encarga de las ventas de la película.

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(Traducción del inglés)

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