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TROMSØ 2020

Crítica: Light From the Chocolate Factory

por 

- El director noruego Dag Johan Haugerud se inspira en Éric Rohmer y la Nouvelle Vague en su excelente comedia sobre la moral y la música

Crítica: Light From the Chocolate Factory
Andrea Bræin Hovig en Light From the Chocolate Factory

Las películas del realizador Dag Johan Haugerud se parecen un poco a los autobuses: a veces esperas durante mucho tiempo a que llegue uno y de repente aparecen dos a la vez. Primero llegó Beware of Children [+lee también:
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, una cinta colosal de 157 minutos, estrenada en los Giornate degli Autori y que pronto competirá en el Festival de Cine de Gotemburgo. Apenas unos meses después, el realizador noruego presenta Light From the Chocolate Factory [+lee también:
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, de tan solo 65 minutos, que acaba de tener su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Tromsø, dentro de la sección Horizontes Noruegos.

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Como era de esperar, considerando el breve lapso de tiempo entre las dos películas, ambas producciones comparten muchos elementos en común: el sentimiento de culpa a causa de una muerte accidental, el interés por explorar la situación política del país (especialmente el auge de la derecha), e incluso algunos actores del reparto. Sin embargo, Light From the Chocolate Factory marca la diferencia con su tono cómico y sus referencias a la Nouvelle Vague, inspirándose en Éric Rohmer y Jean-Luc Godard. Los directores de festivales de todo el mundo deberían darse prisa en programar las dos películas de Haugerud en una sesión doble.

La película se divide en cinco capítulos y un epílogo, cada uno de los cuales representa una escena diferente, involucrando a personajes que mantienen una conversación profunda sobre la vida, la música y la moral. El corazón de la película es sin duda la increíble interpretación de Andrea Bræin Hovig, en el papel de Ingrid. El primer plano de la cinta es una imagen borrosa de su personaje. A medida que la cámara enfoca su rostro, escuchamos a su amiga María (Henriette Steenstrup) haciendo preguntas y participando en el diálogo fuera de plano. Ingrid tiene que componer una canción para la boda de su amiga, para lo que decide pedir ayuda. Por su parte, María sufre una terrible ansiedad, convencida de que por culpa de una negligencia ha causado la muerte de su madre.

Estamos ante una película que se divierte con la vida de sus personajes. Ingrid, una agente inmobiliaria, regaña a dos jóvenes por comprar un apartamento en un momento marcado por la crisis de los refugiados y las personas sin hogar, descubriendo posteriormente que uno de ellos ha votado a un candidato conservador que pretende detener la inmigración. Por otra parte, tenemos a un profesor de escuela al que han despedido después de que algunos alumnos lo espiasen en una situación comprometedora. Haugerud deja claro que los niños son los causantes del conflicto, pero es el adulto quien recibe el castigo, a pesar de no haber hecho nada ilegal. El director pretende confundir al público, enfocando las historias desde diferentes ángulos y preguntándose si las acciones que se retratan son correctas o incorrectas. En una escena en particular, María habla sobre Ingrid sin que ella esté presente, generando una situación hilarante cuando revela sus verdaderos sentimientos.

Con todo, la guinda de esta encantadora e irónica película es sin duda la banda sonora, que incluye música clásica de los compositores Joseph Maurice Ravel y Claude Vivier.

Light From the Chocolate Factory es una producción de la noruega Motlys e Yngve Sæther.

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(Traducción del inglés)

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