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TRIESTE SCIENCE+FICTION 2019

Crítica: Hi, AI

por 

- En su documental, Isa Willinger no necesita llamar al Arnold Schwarzenegger de Terminator para mostrar la rebelión de las máquinas

Crítica: Hi, AI

Los robots y la inteligencia artificial no son un tema nuevo, y tanto los directores de ficción como los de documentales intentan reflexionar sobre ello desde diferentes perspectivas. En especial desde que los “y si…” fueron reemplazados por “cuando” y desde que la tecnología se ha desarrollado tan rápido que sólo podemos adaptarnos a ella. Así, Hi, AI [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, de Isa Willinger —que se ha estrenado recientemente en el Trieste Science+Fiction Festival— puede no parecernos original, o muy bien hecha, pero sigue siendo muy interesante. Además, esconde un as o dos bajo la manga, ya que empieza con una visita al dentista, algo que da bastante miedo, con el desafortunado robot relegado al asiento del paciente.

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Willinger, que visita laboratorios y vecindarios futuristas, muestra varios robots diferentes: algunos en desarrollo, otros dando sus primeros pasos y otros esperando para ser “adoptados”. Son robots creados para cubrir diferentes necesidades: desde una “novia”, como es el caso de un hombre solitario, Chuck y su compañera rubia, Harmony, que justifica las notas motivacionales que hay en su casa. También hay un pequeño ejemplar blanco que llega de la mano de una familia japonesa y que no se parece en nada a un cachorro callejero. “Tú estás aquí, así que no me volveré senil”, dice la matriarca, consciente de que “Pepper” será su única compañía cuando todos se vayan. Es como Frank Langella en Un amigo para Frank, aunque podrían mejorarse las habilidades comunicativas de Pepper, centradas la limpieza.

Willinger, que tiene curiosidad por saber más sobre los creadores y primeros dueños, disfruta documentando estos extraños intentos de comunicación, con reiteradas explicaciones toscas que parecen sacadas de un diccionario, aunque también podrían interpretarse como un intercambio emocional profundo. Todo termina con un robot recitando “Take My Breath Away”, de Berlin, con un fuerte acento irlandés. 

Estos momentos dicen más de las personas que los han adoptado (o de nuestra soledad en general) que cualquier avance tecnológico. Puede ser interesante, pero también da bastante miedo, como ver a un robot preguntar si los humanos pueden soñar, algo que recuerda a la famosa novela de Philip K Dick y prueba que, como demuestra la película, vivimos en un mundo extraño que se está volviendo aún más extraño. “La existencia de inteligencia artificial que rivaliza con la inteligencia humana alcanza límites éticos difíciles”, comenta uno de ellos a su dueño. “Gracias por compartirlo”, le responden; y en cuanto a su investigación, Willinger parece darse cuenta de que todavía no hay respuesta.

Hi, AI, ha sido producida por Stefano Kloos, de la compañía alemana Kloos & Co Medien. Rise and Shine gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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