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TORONTO 2019 Contemporary World Cinema

Crítica: Resin

por 

- Daniel Joseph Borgman crea un paraíso inquietante y claustrofóbico, con pesadillas e historias populares, donde una ermitaña de 13 años es secuestrada por su propia familia

Crítica: Resin
Vivelill Søgaard Holm en Resin

El director neozelandés Daniel Joseph Borgman estudió en la escuela Super16 de Dinamarca. Después de haber dirigido varios cortometrajes, dos de ellos estrenados en Cannes, Bogman estrenó su primer largometraje, The Weight of Elephants [+lee también:
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, en la Berlinale de 2013. Su segundo trabajo, Loving Pia [+lee también:
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, también se estrenó en Berlín cuatro años después. Resin [+lee también:
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es su tercer largometraje y se ha estrenado en la 44ª edición del Festival Internacional de Cine de Toronto.

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Desde la muerte de su hija Liv, Jens (Peter Plaugborg) vive con su familia en una isla remota. Unos años después del (supuesto) incidente, Liv (Vivelill Søgaard Holm), de 13 años, descubre el mundo a través de los ojos de su padre y de su madre, Maria (Sofie Gråbøl), una mujer obesa, postrada y embarazada. La familia, que lleva una existencia ermitaña, se encuentra aislada del mundo y no se comunica con nadie. Siguiendo las instrucciones de Jens, sobreviven con lo que la naturaleza y el bosque les ofrecen, pero las condiciones de vida en su refugio son pésimas.

Liv recibe clases de su padre, que le enseña que todas las criaturas tienen alma y que debe respetar la naturaleza, que les provee de todo lo que necesitan para sobrevivir. Como la familia está esperando la llegada de un nuevo miembro, todo adquiere una dimensión simbólica. Han creado un grupo aislado y neutral que huye de las costumbres de la sociedad moderna, pero sus vidas no son tan idílicas como les gustaría.

Las cosas empiezan a cambiar cuando la madre de Jens (Ghita Nørby) viene de visita, y Liv, en un intento por conseguir comida, llega a un pub local. Después de su salida al mundo exterior, empieza a desvelarse poco a poco el oscuro secreto que esconde la familia. Los padres de Liv fingieron la muerte de su hija porque fueron considerados inadecuados para criarla y Jens, por miedo a perderla, alejó a su familia de las normas y exigencias de la sociedad para crear su propio “paraíso”.

Borgman consigue crear un mundo inquietante y catastrófico, que oscila entre la realidad y la ficción. La película, que traslada a la gran pantalla la novela homónima de Ane Riel, adaptada por Bo Hr. Hansen, explora los límites del amor y la desesperación. A través de los ojos de Liv, que cree vivir en un mundo perfecto e inmaculado, vemos cómo su padre intenta aislarla para “protegerla” de cualquier enemigo exterior.

Con esta representación extrema del amor paternal, que resulta sofocante en varios aspectos, el público también conoce la paranoia de Jens y su aislamiento social. Lo que parece ser amor familiar pronto se convierte en síndrome de Estocolmo, ya que el otro mundo es hostil y peligroso, según Jens, un personaje asustado y desesperado. Incapaz de expresar su amor y su naturaleza protectora de otra forma, opta por el cautiverio para permanecer cerca de su querida hija. La pregunta que se plantea es: ¿Cuánto tiempo más aguantará Liv en esta jaula de oro creada para ella cuando, en realidad, quiere huir hacia lo desconocido?

Resin es una producción danesa donde han participado Katja Adomeit y Peter Aalbæk Jensen, de Adomeit Film, con Louise Vesth, para Zentropa Entertainments. La compañía danesa TrustNordisk gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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