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TORONTO 2019 Midnight Madness

Crítica: Saint Maud

por 

- La guionista y directora novel Rose Glass crea una película perfecta para la sección Midnight Madness con un mensaje sobre el sistema sanitario

Crítica: Saint Maud
Morfydd Clark en Saint Maud

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, de Rose Glass, muestra sangre goteando, una operación que sale mal y escarabajos que corren por el techo. Es un inicio inquietante para una película fascinante. A continuación, la historia sigue a una joven devota que lucha con su existencia. Escucha la voz de Dios y cree que la salvación es posible ayudando a otras personas; quizás por eso se hace enfermera. Por varias razones, es la película perfecta para proyectarse en el Festival Internacional de Cine de Toronto, antes de volver a cruzar el Atlántico para competir en el Festival de Cine de Londres.

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La película quiere tratar grandes temas y ninguno se queda fuera. Una de las primeras cosas que sabemos sobre Maud es que está menstruando. La estrella emergente Morfydd Clark ofrece una extraordinaria interpretación del personaje que da título a la película. Su Maud parece tan vulnerable como capaz de cometer el acto más cruel. ¿Es un ángel o un demonio? En su mente, es lo primero: acaba de convertirse al cristianismo y se compra por internet el collar de María Magdalena. Habla con Dios en lugar de escribir publicaciones en Facebook. Tanto la película como su protagonista parecen de otra época. La influencia de Persona, de Ingmar Bergman, con la que comparte algunas líneas argumentales, es evidente. Maud es una enfermera que empieza a trabajar como cuidadora de Amanda, una coreógrafa discapacitada (Jennifer Ehle, ganadora del BAFTA y del Tony) que vive en una casa situada en una colina de Dublín. El equipo está completo: una enfermera, una paciente y una casa apartada.

Amanda es un personaje ambivalente. Paga por tener sexo con mujeres y con hombres, como si pensara que ya no puede ser amada. Su enfermedad ha disminuido su atractivo. Su incapacidad es una fuente de frustración, pero también le hace tratar con desprecio a Maud. Amanda contrata a Maud y cree tener poder sobre ella. Amanda es un gran personaje porque es fácil sentir pena por ella y no ver sus comportamientos abusivos.

Aunque casi toda la acción se desarrolla en la casa, uno de los momentos críticos tiene lugar mientras Maud está en un pub. Maud tiene un aire solitario. Llama a un conocido, que no puede verla. La reacción de Maud es buscar contacto humano (de cualquier tipo) y esto la convierte en presa de oportunistas. Saint Maud es excelente en los momentos en que entramos en la mente de Maud y sentimos su comportamiento autodestructivo. Estos elementos también hacen de Maud un narrador poco fiable: ¿lo que vemos es real o producto de su imaginación?

Maud también juzga a Amanda y le dice a su amiga y compañera sexual, Carol (Lily Fraser), que no vuelva a verla. ¿Es Maud la mala? ¿Qué es real? Estas preguntas son similares a las que nos plantean películas como Repulsión o La semilla del diablo, de Roman Polanski. Un encuentro con Joy (Lily Knight), una antigua compañera de trabajo de Maud, nos proporciona más información. Glass, la guionista y directora, muestra su destreza a tantos niveles que cuesta creer que sea su primera película. Saint Maud es una mirada a una existencia moderna y solitaria, tristemente reconocible. La historia nos atrapa hasta mucho después del final, gracias a las excelentes interpretaciones de las dos actrices protagonistas.

Saint Maud es una producción de Reino Unido. Film4 y BFI presentan una película de Escape Plan Productions.

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(Traducción del inglés)

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