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TORONTO 2019 Contemporary World Cinema

Crítica: Nobadi

por 

- Karl Markovics habla de culpa y remordimiento en su historia sobre el encuentro entre un refugiado y un jubilado austriaco, pero lo hace con frases demasiado familiares como para impactar

Crítica: Nobadi
Heinz Trixner en Nobadi

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, del actor y director austriaco Karl Markovics, estrenada en la sección Contemporary World Cinema del Festival Internacional de Cine de Toronto, explora las vidas de un anciano amargado con un pasado oscuro y un joven refugiado atrapado entre los prejuicios y la desesperación. Aunque Markovics se esfuerza por contar una historia convincente, la película intenta incluir demasiadas perspectivas y se apoya en argumentos gastados.

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La historia, ambientada en una pequeña parcela de Viena, empieza con una muerte trágica. El fallecido es el perro del viejo cascarrabias Heinrich Senft (Heinz Trixner), que decide enterrarlo en el jardín de su casa. Pero mientras cava la tumba, su pico se rompe y sale a comprar uno nuevo. Aquí es donde conoce a un joven refugiado afgano (Borhanulddin Hassan Zadeh, un refugiado que llegó a Austria en 2012) que se hace llamar Nobadi, una aproximación fonética de Nobody, el nombre que le dieron en el campo de prisioneros. Luego nos enteramos de que “Nobody” también era el apodo del mítico Odiseo, que navegó los mares durante décadas para volver a su hogar después de la Guerra de Troya, y presagia el simbolismo que utilizará Markovics.

El joven, que tiene una misteriosa cojera, acepta cavar la tumba por tres euros la hora. Lo que sigue es un argumento ya conocido que no aporta nada nuevo. El viejo Senft tiene que enfrentarse a sus prejuicios en un desfile de confrontaciones que giran en torno a sus prejuicios. Markovics trata varios temas polémicos: debate sobre comer cerdo, el teléfono móvil de Nobadi o la sospecha de que ha robado dinero.

Senft anima a Nobadi y el argumento se centra en la pierna podrida del afgano y en el intento frenético de amputarla, mientras aparece la posibilidad de una deportación. La película cambia una lección de entendimiento internacional por un enfrentamiento sangriento, por lo que le falta desarrollo para presentar sus temas principales de angustia social, remordimiento y perdón. Este error parte del diseño de su protagonista, ya que Senft pasa de ser un hombre de mente cerrada a alguien afligido por la culpa y dañado por la necesidad de redención sin el crecimiento necesario.

Cuando intenta conseguir medicación para la operación amateur de Nobadi, llega a extremos que parecen más justificados por las necesidades del guión que por el flujo natural de la historia. Cuando su paciente habla de su época trabajando en un campo de prisioneros en Afganistán, Senft admite a regañadientes que él también estuvo en uno. El tipo de presos que cuidaba se hace superfluo. Además de suscitar preguntas sobre la edad de Senft en 2019 (para haber trabajado como supervisor en los años 40), Markovics también usa ese pasado oscuro para hablar sobre algunos paralelismos, pero no profundiza en el tema para incluirlo en el argumento.

Es difícil explicar el mensaje principal de la película, que intenta incluir una dosis de culpa histórica austriaca del pasado y del presente. La historia, que presenta un conjunto de lecturas morales y una espiral de agresión, no consigue ser realista y funciona más bien como una historia de advertencia de manual.

Nobadi ha sido producida por la compañía austriaca EPO-Film Vienna. La alemana Beta Cinema gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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