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LOCARNO 2019 Piazza Grande

Crítica: Notre Dame

por 

- La sexta película de Valérie Donzelli es una comedia refrescante en tonos pastel que nos permite reírnos de las imperfecciones humanas

Crítica: Notre Dame
Valérie Donzelli en Notre Dame

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(proyectada en la selección oficial de Cannes), la directora y actriz francesa Valérie Donzelli vuelve tras las cámaras con Notre Dame [+lee también:
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, presentada en la Piazza Grande del Festival de Locarno, una comedia desternillante y diferente que transforma la tristeza en alegría compartida.

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Maud Crayon (interpretada por la directora), una arquitecta que atraviesa un momento caótico, madre soltera de dos adolescentes y muleta de su exmarido, que no asume sus propias responsabilidades, sueña con escapar de una realidad que se ha convertido en insoportable. Ganadora, contra su voluntad, de un concurso de arquitectura extremadamente importante que premia el mejor proyecto de renovación para la plaza frente a la parisina Catedral de Notre Dame, Maud se enfrenta de repente a una serie de situaciones inesperadas y desestabilizadoras: la aparición de su exprometido llamado Bacchus (el enigmático Pierre Dedalonchamps) y un embarazo que definitivamente no entraba en sus planes. A pesar de sus reticencias, para poder ser feliz, Maud tendrá que poner orden en su vida, revelando a sus amantes antiguos y actuales lo que siente en realidad.

Notre Dame es una "feel-good movie", una pastilla de Prozac que actúa directamente sobre el cerebro, liberando una bienvenida dosis de serotonina. Resulta refrescante darse cuenta de que todavía hay directores que no se toman demasiado en serio, o que no se nutren de ese intelectualismo afectado que pasa con rapidez de lo cerebral a lo indigerible. Afortunadamente, el cine y el arte no son insensibles a la (auto)ridiculización y a la risa sana y necesaria.

La última cinta de Donzelli logra combinar el rigor formal y la ligereza existencial. Los personajes que habitan este París por momentos surrealista son extremadamente humanos en sus imperfecciones de "bellos perdedores". Para ellos, la imaginación se convierte en un arma, una huida del agobiante rigor de la realidad. "Me encantan las comedias y el cine burlesco, me gusta mucho cuando las cosas están 'fuera de lugar', es una forma de mirar el mundo con la que conecto, pues aporta un toque de humildad y poesía", explica la directora, refiriéndose al uso de momentos oníricos en su película. "Poesía" y "humildad" sintetizan bien Notre Dame, un film que se convierte, gracias a su mirada única, en una obra poética y libre de preocupaciones. Aunque el mundo desde luego no parece estar en buen estado, los personajes de Notre Dame no se dejan llevar por la autocompasión y el miserabilismo. Al contrario, miran al presente y el futuro con una dosis de fatalismo ligeramente surrealista. En el universo paralelo que Donzelli ha creado, cometer errores es algo aceptable, si no inevitable.

Con el humor diferente y políticamente incorrecto que caracteriza su obra, Donzelli aborda la miseria del mundo a través del prisma de la imaginación. Maud nos permite observar el mundo a través de una lente deformadora con colores pastel que transforma la tristeza en poesía, y el fracaso, en victoria.

Notre Dame es una producción de las compañías francesas Rectangle Productions, Les Films de Françoise y France 2 Cinéma junto con la belga Scope Pictures. La distribución internacional está a cargo de Playtime.

(Traducción del italiano)

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