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LOCARNO 2019 Piazza Grande

Crítica: Il Nido

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- El nuevo film de Roberto De Feo es un homenaje al cine de terror italiano y propone ideas interesantes, pero su potencial queda lastrado por un guion deficiente

Crítica: Il Nido

Samuel (Justin Korovkin), un adolescente en silla de ruedas, vive con su madre Elena (Francesca Cavallin) y un pequeño grupo de personas en una finca majestuosa, aislada del resto del mundo e inmersa en la naturaleza, llamada Villa dei Laghi (Villa de los Lagos). El chico parece estar creciendo en el seno de una familia rica y afectuosa, dividiendo su tiempo entre las clases de piano y una rutina llena de deberes y reglas. La llegada de Denise, una chica de 15 años que trabajará como criada, agitará el delicado equilibrio de la finca y sus habitantes, intensificando el deseo de Samuel de explorar el mundo exterior. Esta es la premisa del nuevo largo de Roberto De Feo, titulado Il Nido [+lee también:
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, que compite en la sección Cineasti del Presente del Festival de Locarno. De Feo, nacido en 1981, se sumó al proyecto tras dirigir con Vito Palumbo los cortos Ice Scream (2009) y Child K (2014), que tuvieron muy buena acogida en el circuito de festivales internacionales.

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Desde sus primeras escenas, la cinta crea con eficacia una atmósfera inquietante y misteriosa, potenciada por la excelente fotografía de Emanuele Pasquet, que hace un uso brillante del claroscuro. En cuanto que espectadores, no entendemos realmente por qué esta pequeña comunidad —interpretada, entre otros, por los siempre geniales Maurizio Lombardi (en el papel de un doctor sádico) y Roberto Accornero (haciendo de sacerdote)— vive aislada del resto del mundo, sin tecnología y separada del resto de la sociedad. Samuel parece un muchacho frágil y nervioso, que simplemente no conoce alternativa a la obediencia y el deber.

Todo el reparto —incluyendo los jovencísimos Korovkin y Francesconi— transmite bien los sentimientos de alienación, depresión y locura que caracterizan su existencia en aislamiento perpetuo, dando vida a personajes creíbles y profundamente perturbados. El diseño de producción y la banda sonora que firma Teho Teardo, por su parte, ayudan a los espectadores a sumergirse en la atmósfera siniestra y claustrofóbica de la cinta.

El mayor defecto del proyecto es el desarrollo del guion, que por momentos es demasiado evidente. De hecho, los espectadores podrán imaginar con bastante rapidez hacia dónde se dirige el film, sospechas que confirma un final predecible al que le falta garra y que deja muchas (demasiadas) preguntas sin respuesta. En conjunto, es como ver una película que intenta ser original y diferenciarse del cine de género convencional, pero que cae presa de esas mismas limitaciones cuando trata de rendir homenaje a los tropos de género, que ya han sido exhaustivamente abordados anteriormente por el cine de terror italiano y, más recientemente, en las series estadounidenses.

En definitiva, el realizador de Bari hace un buen trabajo, pero la película sin duda se habría beneficiado de una escritura más fresca y original. Los aficionados al cine de terror y las películas de Dario Argento y Lamberto Bava quedarán probablemente satisfechos y apreciarán las cualidades estéticas de la cinta.

Il Nido es una producción de Maurizio Totti y Alessandro Usai para Colorado Film, de Davide Novelli para Vision Distribution y de Roberto De Feo para Prem1ere Film. Las ventas internacionales están a cargo de la compañía romana True Colours.

(Traducción del italiano)

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