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FIDMARSEILLE 2019

Crítica: Cemetery

por 

- La nueva película del español Carlos Casas, presentada en la competición del FIDMarseille, es una inmersión total e hipnótica en la jungla, tras la pista del cementerio de elefantes

Crítica: Cemetery

"Desde el principio de los tiempos, se han contado muchas historias y leyendas sobre el mito del cementerio de elefantes. Una montaña infranqueable y una jungla poderosa que conducían a los aventureros desde cavernas hasta ríos subterráneos a los que todos los elefantes iban para morir. Alimentada por las historias, la sed de los cazadores furtivos por el preciado marfil nunca quedó saciada. Entre otros desastres de los que son responsables, han conseguido matar a todos los elefantes, menos a uno. Mientras que este mundo toca a su fin, siguen la pista del único elefante que les podría llevar aquel lugar secreto que nadie ha visto jamás, salvo en sueños". Estas líneas intrigantes y un largo plano fijo de una impresionante montaña en V que corta un cielo azul, con la luz del sol asomando detrás de uno de los contrafuertes, abren la fascinante Cemetery [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, del español Carlos Casas, cuyo estreno mundial ha tenido lugar en la competición internacional del 30º FIDMarseille.

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Atraído por los entornos más extremos, como en la trilogía formada por Aral, la Tierra del Fuego de la Patagonia en Soledad al fin del mundo y los cazadores de ballena del mar de Bering en Hunters Since the Beginning of Time, el realizador ha decidido esta vez adentrarse, con su estilo único e híbrido, en la frontera entre el documental, la ficción y el cine experimental, en las profundidades de la jungla srilanquesa. Un viaje sensual muy cerca de la vegetación, a través de un universo sonoro animal (monos, pájaros, anfibios, grillos, saltamontes, cigarras, etc.) ubicuo e incesante, de día y de noche, que el fantástico trabajo del célebre técnico de sonido británico Chris Watson reconstruye y teje como un manto ceremonial que cubriera toda la cinta.

Dividida en cuatro capítulos, Cemetery adopta el ritmo de su personaje principal, un elefante cuyos detalles escruta la cámara al principio en sus más mínimos detalles, desde sus ojos hasta los marcados pliegues de la piel, mientras que su mahout (el cornac que tradicionalmente cuida un solo animal a lo largo de toda su vida, una profesión que se transmite de generación en generación) le lava y le alimenta, solo en su choza en medio de una jungla en la que la oscuridad adquiere proporciones abisales, penetrada solamente por un fuego o una linterna. Un ambiente apocalíptico que resuena con la muerte anunciada del elefante, con el que la cámara se identifica cuando se mueve. Pero el peligro acecha, pues pronto surgen cuatro hombres armados con walkie-talkies que van rastreando los alrededores, cada uno por separado, buscando el cementerio de elefantes. Una búsqueda minuciosa que saldrá muy mal, pues las fuerzas de la naturaleza asaltan a estos depredadores humanos en una atmósfera digna de una película de fantasía que adquiere una dimensión todavía más irreal (y profundamente experimental en el plano cinematográfico) cuando el elefante pasa a mejor vida.

Lluvias torrenciales, telas de arañas, viejas fotos que se consumen entre llamas, tormentas y relámpagos, cascadas y cortinas de agua, pasos rocosos, infrasonidos: Carlos Casas atraviesa progresivamente la superficie de las percepciones habituales para obtener una extraordinaria experiencia visual y sonora que acaba siendo casi mística y que está muy lograda, ofreciendo en primer lugar claves próximas a un documental de historia natural antes de convertirse en un film de persecución lleno de suspense para finalizar con un viaje al otro lado del espejo y al territorio de las sombras. Una inmersión fascinante (cabe destacar el trabajo del director de fotografía, Benjamín Echazarreta) a la que se suma una gran audacia formal y conceptual que demuestra mucho dominio, que no dejará de gustar a los iniciados y cuya proyección en pantalla grande será para todos una experiencia fuera de lo ordinario.

Cemetery es una producción de la compañía francesa Spectre Productions, la británica Artist Moving Image, la polaca Etnograf y la uzbeka Map Productions, que también gestiona la distribución internacional.

(Traducción del francés)

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