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NIFFF 2019

Crítica: Swallow

por 

- El primer largometraje de Carlos Mirabella-Davis es un thriller diabólico inteligente, perturbador e inesperadamente entretenido

Crítica: Swallow
Haley Bennett en Swallow

El título de la película, Swallow, que puede referirse al acto de ingerir o al pequeño pájaro cantor de largas alas, serpentea la dualidad por un camino directo al centro del thriller magnético de Carlos Mirabella-Davis, que se estrenó en la sección International Competition del Festival Internacional de Cine Fantástico de Neuchâtel (NIFFF). La película, estrenada en el Festival de Cine de Tribeca, donde su protagonista, Haley Bennet, recibió el premio a Mejor actriz, juega con la noción de “normas de género” de una forma precisa y sutil, que revela una esencia distorsionada y una naturaleza grotesca.

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“Tragar” es algo que Hunter (Haley Bennett), una ama de casa con aspecto de muñeca, de gestos delicados y voz susurrada, hace todos los días y a todas horas. Pero, ¿quién es realmente Hunter? ¿Qué esconde detrás de su cara de porcelana, que parece manejada por un ventrílocuo experimentado? Swallow sienta al espectador en un sillón cómodo y suave que, poco a poco, lento pero seguro, resulta ser una silla eléctrica. Con cada trago amargo que Hunter se ve obligada a pasar (la indiferencia de su marido, la falta de interés de su familia política, la soledad que le pesa cada vez más), el sillón parece revelar otro defecto insoportable: una mancha pequeña pero persistente, una herida en la tela, una pluma que a través del tapizado se clava sin piedad en la espalda del espectador…

Es decir, hasta que Hunter se da cuenta de que puede compensar estos tragos amargos con pequeñas pastillas de adrenalina, que le ofrecen una gran variedad de sensaciones sólo conocidas por ella. En resumen, esta ama de casa perfecta empieza a ingerir una serie de pequeños y peligrosos objetos que empiezan a vivir en su cuerpo junto al feto que lleva en su vientre. Este desorden alimenticio llamado Pica, al igual que otros desórdenes del mismo espectro, permite a Hunter tomar el control sobre sí misma.

Aunque Hunter nunca abandona su papel de esposa modelo y futura madre que actúa de forma maniática frente a su marido (el diseño de vestuario es espléndido, con unos trajes inmaculados y blindados que impiden a los novatos acceder al mundo interior de la protagonista), poco a poco, otra mujer empieza a crecer dentro de ella: independiente y nada convencional. Al principio, nos preguntamos si Hunter planea castigar al feto que lleva dentro, dada la intolerancia de su comportamiento, pero pronto surge otra línea de pensamiento: ¿Y si el feto es su alter ego, una fuerza vital que la despierta de su letargo? Una cosa es cierta: con cada objeto que ingiere (una piedra lisa, un pin, un puñado de tierra,…) la protagonista de Swallow reclama su independencia, así como su derecho a ser una esposa, nuera y madre “imperfecta”; un ser único que existe fuera de las limitaciones impuestas por el género.

En la línea de Marnie, de Hitchcock, pero también de Cromosoma 3, de Cronenberg, Carlos Mirabella-Davis ofrece al público una lectura realista y elaborada de una alteración psicológica. La utiliza como una plataforma frágil y polifacética desde donde denuncia la absurdez de una sociedad estandarizada, ahogada por unas normas grotescas y destructivas. Swallow es una película liberadora y muy sofisticada.

Swallow producida por las compañías francesas Charades (que también se encargan de las ventas internacionales) y Logical Pictures, junto con las estadounidenses Stand Alone Productions y Syncopated Films.

(Traducción del italiano)

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