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CANNES 2019 ACID

Crítica: Solo

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- CANNES 2019: El primer largometraje como director de Artemio Benki es un profundo y conmovedor documental observacional sobre un brillante pianista argentino que lucha contra su enfermedad mental

Crítica: Solo
Martín Aníbal Perino en Solo

El debut como director de Artemio Benki, Solo [+lee también:
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, es un documental observacional sobre un brillante pianista que lucha contra una enfermedad mental. Además de la riqueza emocional que aportan el protagonista y el director, la ambientación también añade un trasfondo impactante a la película, que se ha estrenado en la sección ACID de Cannes.

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El hospital psiquiátrico El Borda de Buenos Aires es la institución más grande y famosa de América Latina en su especialidad y podría ser objeto de un documental fascinante. Aquí es donde conocemos al brillante pianista Martín Aníbal Perino, mientras interpreta una pieza clásica con motivo de una celebración no especificada.

Martín, que ahora tiene 35 años, era considerado uno de los principales prodigios de la música argentina: dio su primer concierto a los diez años, ganó todos los premios nacionales y trabajó con los mentores y las orquestas más famosos del mundo. Mientras trabajaba en su primera composición, sufrió una crisis nerviosa y pidió ser ingresado en El Borda, donde se le diagnosticó esquizofrenia paranoide.

Martín, un simpático fumador compulsivo regordete, con el pelo rizado y ojos inteligentes que se tornan vidriosos, no siempre tiene la oportunidad de tocar el piano, por lo que suele practicar en mesas, sillas o en el césped. Los planos detalle de sus manos nos acercan a su mundo interior y los fragmentos de sus sesiones con un terapeuta nos cuentan cómo la creación ha afectado al creador. ¿Es el retrato de un genio atormentado, una idea muy extendida en el Romanticismo, que ahora está desmitificada y obsoleta?

No, Solo es un estudio sobre una persona donde la fortaleza y la fragilidad mental se retroalimentan, mientras ella intenta encontrar un equilibrio que le permita llevar una vida (relativamente) normal y hacer lo que más le gusta: tocar el piano. Cuando sale del hospital, después de tres años (aunque continúa asistiendo a terapia), lucha para adaptarse al mundo real. Su casa, que una vez fue una gran mansión, ahora está ruinosa y ya no es tan acogedora para su dueño como las coloridas instalaciones del centro cultural de El Borda.

Pero Martín lucha y no piensa rendirse. Está componiendo una compleja pieza de música y danza, “Enfermaria”, que combina las palabras “hospital” y “Maria”. Con el apoyo de Sol, una amiga bailarina con quien comparte una inexplicable conexión mental, y otro antiguo paciente del hospital, busca cualquier oportunidad para tocar frente a un público. Esto lo inspira y lo estabiliza, pero no es fácil tocar en directo cuanto has estado apartado de la escena durante años.

Benki ha pasado mucho tiempo con su protagonista y ha grabado durante varias horas seguidas para captar momentos importantes, pero también para editar el metraje en una sucesión vibrante de escenas de diferentes duraciones y desde varios ángulos de cámara, que permite acercar al público a la situación del pianista y a su estado mental. El resultado es a la vez bonito y triste, emotivo y duro, pero siempre interesante para un espectador sensible dispuesto a sumergirse en el mundo de Martín.

Solo ha sido coproducida por la compañía con sede en Praga Artcam Films, la francesa Petit à Petit Production, las argentinas LomoCine y Buen Destino y la austríaca Golden Girls Filmproduktion. La compañía italiana Slingshot Films gestiona los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

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