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CANNES 2019 Quincena de los Realizadores

Crítica: Yves

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- CANNES 2019: Benoît Forgeard se embarca en una comedia satírica y alocada sobre la inteligencia artificial con una nevera que controla a un rapero perdedor

Crítica: Yves

¿Quién es esclavo de quién? En la actualidad, nos fascinan e inquietan los aparatos interconectados alimentados por la inteligencia artificial. Con el auge del “aprendizaje profundo”, ese autoaprendizaje de las máquinas que avanza progresivamente, y de la creación de gigantescas bases de datos en todo el mundo a donde acude la inteligencia artificial para establecer escenarios de optimización (o de probabilidades de problemas), el fenómeno comienza a entrar en la vida de personas corrientes, y se desarrolla a gran velocidad. En Yves [+lee también:
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, la película que clausura la 51ª edición de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, el cineasta Benoît Forgeard combina su humor satírico y alocado con este tema que antes inspiraba la ciencia ficción. Un nuevo episodio alocado (al que no le falta razón) en la historia del hombre contra la máquina que el director adereza con batallas de raperos en una comedia que reflexiona (sin complicaciones) sobre las condiciones de fabricación de un éxito artístico.

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Jérem (William Lebghil, que se ha convertido en uno de los principales representantes de la comedia francesa, desde Mentes brillantes [+lee también:
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) está atravesando una depresión. Se ve obligado a vivir en la casa de su abuela en las afueras y sueña con abrirse camino en el rap (sin contar a priori con los medios artísticos). Para ahorrar, acepta participar en una prueba: una nevera inteligente abastecida de forma gratuita por la compañía Digital Cool. Así llega a su vida Yves, una nevera inteligente que empieza por hacer la compra e intentar que Jérem siga una dieta más equilibrada, para después meterse cada vez más en su vida hasta conectarse a la agenda de su teléfono móvil y concertar citas en su lugar, entre otras cosas. Al rapero no le gustan estas intromisiones en su vida personal (Yves tiene el don de la palabra y no se priva de dar consejos amistosos a Jérem), se lo hace saber y se prepara para abandonar la prueba cuando Yves le ofrece unos buenos altavoces, bajo la supervisión de So (Doria Tillier), una atractiva joven que se encarga del seguimiento de la prueba en Digital Cool y que no deja indiferente a Jérem. Pero Yves no se detiene ahí: mejora un rap de Jérem y lo comparte en las redes sociales para convertir al perdedor en estrella. Embriagado por el éxito, el rapero se dará cuenta de que su identidad está en peligro y de que la inteligencia artificial es una aliada peligrosa en una sociedad atrapada en una espiral tecnológica tan eufórica como amenazadora…

Benoît Forgeard acentúa al máximo el toque satírico para dar a su película una apariencia caricaturesca que roza el límite de la estupidez grotesca (gracias a la participación de Philippe Katerine, en un papel secundario), un elemento que se distancia de la cuestión filosófica de fondo sobre la que se desarrolla el argumento. El humor voluntariamente exagerado se refuerza con un tratamiento visual que no duda en aprovechar al máximo la paleta de colores y que arriesga al tergiversar el juicio de los espíritus demasiado serios pero que divertirá a otros.

Yves ha sido producida por Ecce Films, mientras que Le Pacte gestiona las ventas internacionales.

(Traducción del francés)

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