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LUXEMBURGO 2019

Crítica: Zero Impunity

por 

- El documental de Nicolas Blies, Stéphane Hueber-Blies y Denis Lambert denuncia la impunidad de los autores de abusos sexuales en los conflictos armados

Crítica: Zero Impunity

Desde hace unos meses, el movimiento #ZeroImpunity se impone con fuerza. Este proyecto francoluxemburgués "transmedia y de impacto social" denuncia la impunidad de los autores de abusos sexuales en los conflictos armados. Todos los medios son buenos: acciones públicas, la publicación de un libro de investigación y finalmente, un documental.

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, dirigido por Nicolas BliesStéphane Hueber-Blies y Denis Lambert y presentado en el 9º Festival de Cine de la Ciudad de Luxemburgo, donde ha protagonizado además una conferencia sobre activismo político, resume meses de investigación por parte de doce periodistas y reúne testimonios de víctimas de abuso sexual y activistas sociales y humanitarios. El documental condensa todo ello en 90 minutos y se esfuerza por deconstruir las ideas recibidas, evitando un tono didáctico y moralista. El punto de partida para poner orden son las definiciones: la violación es un arma de guerra. Retomando las palabras del psicólogo Omar Guerrero, su fuerza es "radiactiva". Esta realidad debe abordarse no como un daño colateral, indisociable de cualquier conflicto armado, sino como un elemento integrante de un sistema organizado.

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Zero Impunity pretende revelar cada uno de los estratos que componen este sistema, explicando sus consecuencias. Las violencias generalizadas hacia los prisioneros, con el fin de humillar, castigar, intimidar, son tácticas practicadas por igual en los dos lados del frente ucraniano, así como en los centros de detención estadounidenses de Abu Ghraib; imágenes de estos últimos se difundieron en los medios de todo el mundo en 2003. Además, las violencias sexuales también son perpetradas por las fuerzas de paz: la ONU evita el problema y realiza investigaciones superficiales, dejando que los crímenes queden impunes. El caso de las acusaciones de violación de niños por militares franceses en África Central terminó en sobreseimiento. Ello impulsó a los activistas del movimiento a organizar acciones nocturnas, denunciando los hechos mediante proyecciones de testimonios mudos sobre las fachadas del Ministerio de Defensa, en París.

El documental convierte estos actos en un símbolo: recogidos en Siria, Ucrania y África, los testimonios se proyectan luego en edificios de París, Daraa, Kivu, Baltimore, Kiev, sobre las columnas de puentes y los escaparates de tiendas. Estas performances, realizadas con talento por Olivier Crouzel, se funden con los elementos del paisaje urbano, sin importar el contexto. Así, los participantes no son interrogados directamente, ante una cámara, sino que se superponen a todas las realidades, haciendo del tema un río universal en el que cada uno puede tomar consciencia.

Pero la brillantez de Zero Impunity reside en su alternancia entre tomas de imagen real y creaciones de animación. Muchos activistas se reconstruyen mediante imágenes animadas, lo cual humaniza todavía más el mensaje, para gran sorpresa del espectador. Las expresiones están muy cuidadas. La animación da concreción a abusos que hasta ahora resultaban vagos, deja que las imágenes salgan de la mente de las víctimas, convirtiéndose en pruebas tangibles. Y más todavía: el espectador asiste también a la negación de Colin Powell y Condoleezza Rice en reuniones secretas con la CIA que tratan sobre los abusos sexuales perpetrados por el ejército estadounidense sobre los presos iraquíes.

Así los actos resultan tangibles. Las víctimas y sus seres queridos reciben un rostro. Y todos reclaman de forma unánime el fin de la impunidad. Zero Impunity no solo responde a una urgencia, es un film que libera la palabra con fuerza y originalidad.

Este documental es una producción de a_BAHN, en asociación con WebSpider Productions y Melusine Productions y con el apoyo del Film Fund Luxembourg y el CNC.

(Traducción del francés)

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