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BERLÍN 2019 Perspektive Deutsches Kino

Crítica: Oray

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- BERLÍN 2019: La ganadora del premio a mejor ópera prima es una cinta muy lograda sobre las comunidades musulmanas en Europa, con el fantástico Zejhun Demirov como protagonista

Crítica: Oray

La ganadora del premio a mejor ópera prima en la 69ª Berlinale, Oray [+lee también:
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, del cineasta alemán de origen turco Mehmet Akif Büyükatalay, es un primer largometraje inusualmente logrado, con el fantástico Zejhun Demirov en el papel protagonista y una trama sencilla que propicia una exploración sutil de las muchas complejidades de las comunidades de inmigrantes musulmanes en Europa.

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Oray (Demirov) es un musulmán de segunda generación (más concretamente, un “gitano macedonio de origen otomano”, como se define a sí mismo) que vive en la ciudad alemana de Hagen. Antes era ladrón, pero ahora intenta ser un creyente devoto, y su matrimonio con Burcu (Deniz Orta, que aparece en la serie de Netflix Dogs of Berlin) entra en una grave crisis cuando, durante una discusión, él repite tres veces la palabra talaq, que de acuerdo con la ley islámica, invoca el divorcio. El imán local le aconseja separarse durante tres meses, y le dice que ella ahora está haram (prohibida) para él, como si fuera su madre o su hermana.

Oray decide aprovechar la separación para mudarse a Colonia y probar suerte. Gracias a su talento natural para la comunicación, su actitud amable y la confianza que inspira, no tarda en convertirse en un miembro destacado de la comunidad musulmana local, encuentra un trabajo en el mercado al aire libre y alquila un piso a precio de amigo al primo del imán Bilal (el intenso primerizo en la gran pantalla Cem Göktaş). También lleva al joven ratero Ebu Bekir (el talentoso actor amateur Mikael Bajrami), un gitano de Kosovo, bajo la protección de la mezquita local, a fin de llevarle por el buen camino.

Ahora que Oray está asentado, Burcu le hace una visita sorpresa. Los dos están muy contentos de volverse a ver, pero a Oray todavía le preocupa el talaq. Su devoción religiosa y su amor por Burcu entran en conflicto, y las cosas se ponen todavía más difíciles cuando Bilal explica que sus acciones entrañan necesariamente un divorcio definitivo.

Sirviéndose de una excelente mezcla de jóvenes talentos y no profesionales y abordando los personajes y sus relaciones de una forma naturalista, Büyükatalay teje la historia con una precisión raramente vista en cineastas primerizos. Hay muchos pequeños detalles y momentos breves que sugieren temas más amplios que abarcan toda la trama, y que se abordan lo suficiente como para que el espectador se ponga a reflexionar. Una escena particularmente eficaz es la del discurso inspirado que Oray da sobre el Islam y la importancia de la fe ante los hombres congregados en la mezquita. Aunque los integrantes de este grupo, liderado por Bilal, no son extremistas, ni mucho menos reclutadores de ISIS, su reacción ante las palabras de Oray recuerda inevitablemente los muchos documentales y las innumerables horas de metraje periodístico sobre este tema. Büyükatalay nos muestra la comunidad desde dentro, y esta es solo una parte del cuadro complejo que crea a través de medios sencillos, siendo otra el segmento sobre la Fiesta del Sacrificio, en la que familias de diferentes orígenes pero de la misma fe se sientan juntos a disfrutar de un cordero recién sacrificado, y en la que surgen diferencias culturales de una forma cómica.

Demirov está literalmente espectacular en el papel principal, y respalda la estructura del film, haciendo que resulte no solo convincente, sino también muy entretenida. Por este papel, el sexto en su carrera en el largometraje, el actor se hizo con el Premio Götz-George al Talento Joven, y bien podría convertirse en el siguiente Riz Ahmed si consigue atraer la atención de los agentes de casting de Hollywood.

Oray es una coproducción de las compañías alemanas Filmfaust Filmproduktion, Kunsthochschule für Medien Köln y ZDF. Pluto Film detenta los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

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