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RÓTERDAM 2019 Competición Big Screen

Crítica: Transnistra

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- El lírico documental de Anna Eborn sobre el amor en la juventud y la independencia triunfa tanto en Róterdam como en Gotemburgo

Crítica: Transnistra

El film de Anna Eborn Transnistra [+lee también:
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se hizo tanto con el máximo galardón de la Competición Big Screen del Festival Internacional de Cine de Róterdam como con el Premio Dragón a mejor documental nórdico del Festival de Gotemburgo, y es fácil comprender por qué: la cinta es al mismo tiempo un magnífico relato de amor entre jóvenes en un antiguo territorio soviético y un homenaje a los documentales estadounidenses que hacían ensayos con las vidas de los adolescentes en los 70 y 80. Filmado en un hermoso Super 16 y con una banda sonora sublime que tiene cierto halo folk y etéreo, el documental de Eborn cuenta las vidas adolescentes de Tanya y su grupo de admiradores a través de los intentos de Transnistria de declarar su propia independencia.

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Las primeras escenas parecen casi ficción, tal es el romanticismo con el que la sueca Eborn capta a este grupo de jóvenes formado por cinco chicos y un chica que en su tiempo libre (el único tipo de tiempo que tienen) nadan en el río, pasan el rato en solares en construcción y se suben a edificios altos. En primer plano, vemos florecer el amor entre jóvenes, siendo Tanya la única "presa" de la zona, mientras que al fondo, vemos un lugar sin identidad: donde debería haber edificios, solo hay escombros. Esto es Transnistria, que oficialmente y según los Estados Unidos, forma parte de la República Moldava Pridnestroviana, una franja de territorio al este de Moldova de unos 190 km de largo y 30 de ancho que comenzó un movimiento de independencia cuando cayó la Unión Soviética. 

El final le llegará inevitablemente a esta inocencia, que se captura con tanta belleza que resulta conmovedor ver a estos jóvenes enfrentarse a una sociedad que les ofrece tan pocas oportunidades, en la que el impacto cultural es ruso (en particular, las increíbles canciones pop) y las amistades se marchitan de forma inexorable. En el sistema educativo, se cita a Fidel Castro como máxima autoridad en temas de moral. El mundo en el que viven culturalmente y el mundo burocrático que en realidad habitan no podrían estar más lejos.

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, su mirada lírica al interior de Estados Unidos. En la presente cinta, la realizadora mezcla su lirismo visual con un fuerte hilo narrativo que permite que la historia se despliegue y cambie de rumbo, saltando de forma casi subrepticia entre idilios y frustraciones, trotando por el tiempo con el paso de las estaciones. La única constante es la calidad de la banda sonora, que aporta a la película un toque juvenil permanente: cada letra da la impresión de ser una llamada a las armas. Resulta verdaderamente admirable cómo Eborn emplea el poder del amor para impedir que la historia sea pesada, académica o aburrida.

Este es un trabajo logrado que recuerda a En el camino en la forma en que da vida a los personajes y analiza la sociedad, mostrando lo cotidiano y dejando que la vida siga su curso; y es que al fin y al cabo, puede que la sociedad en la que vivamos no nos defina, pero suele limitar los parámetros en los que nos movemos. Esta es una cinta transcendental que consagra a Eborn como una voz que no podemos ignorar. 

Transnistra es una producción sueca, danesa y belga de Momento FilmAdomeit FilmClin d'oeil Films.

(Traducción del inglés)

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