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GIJÓN 2018

Crítica: Derechos del hombre

por 

- Juan Rodrigáñez repite la fórmula y el elenco de su ópera prima en su segunda aventura cinematográfica, edificada sobre la improvisación, la libertad y el humor absurdo

Crítica: Derechos del hombre

El 56º Festival Internacional de Cine de Gijón estrenó mundialmente en su Competición Internacional Rellumes, la pasada semana, la segunda película de Juan Rodrigáñez, cineasta que, hace tres años, llevó al festival de Berlín y posteriormente al de Málaga su ópera prima: la incatalogable El complejo de dinero [+lee también:
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. Ahora, en la misma línea, caminando sobre la cuerda tensada entre el atrevimiento y el disparate, se sitúa su segundo largometraje, titulado Derechos del hombre [+lee también:
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, protagonizado por el mismo elenco de artistas de aquella película con la que se dio a conocer en el circuito alternativo.

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Parecido aire rural y campestre de El complejo... se respira en estos Derechos..., aunque la ubicación del rodaje haya brincado de una finca extremeña a los alrededores de un pequeño pueblo castellano. Hasta allí se ha movilizado la troupe capitaneada por Rodrigáñez, la cual, provista de una carpa circense, unos trajes y disfraces, maquillaje y pelucas, ha levantado otro film apoyado en la improvisación y la osadía a partir de una sinopsis mínima y algunas ideas, construyendo la película a modo de residencia artística donde parece que cada participante aporta sus diálogos, ocurrencias y acciones sobre la marcha.

Los actores de esta reunión de amigos jugando a hacer cine forman en la ficción una compañía, denominada Gran Circo Indómito, que estrenará mundialmente en esa villa mesetaria su nuevo show (titulado Derechos del hombre), el cual ensaya los días previos a la premiere. Entre ellos destaca una mujer barbuda, una pitonisa, equilibristas, el maestro de ceremonias y una vidente. Y como en La parada de los monstruos (Freaks), de Tod Browning, hay una trama de manipulación, celos y crimen, pero mínima y ni se explica ni se resuelve, algo que no parece preocupar a Rodrigáñez, aunque sí desconcertará al espectador que busque lógica y respuestas.

El resultado –de cierto look pasoliniano– es un ejercicio cinematográfico libérrimo y sin género (empieza como un musical y termina con la presencia de un cadáver) que desafía cualquier estructura y cordura, logrando momentos de un humor surrealista y absurdo, y otros de una ingenuidad casi infantil, que se codea con lo ridículo. Si en El complejo... esa manera de hacer cine podía sorprender, aquí logra desconcertar, aburrir y, por momentos, abochornar. Pero al menos los artífices de esta película se lo han pasado en grande realizándola, aunque sus gracias rebuscadas y guiños cómplices no lleguen a conectar con el espectador poco familiarizado con las entretelas de la creación artística y el performance.

Derechos del hombre, film hablado en inglés, alemán y español, rodado en 16 mm. y cuyo montaje ha llevado a cabo Manuel Muñoz Rivas (El mar nos mira de lejos [+lee también:
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), es una película producida por Tajo Abajo Films.

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