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VENECIA 2017 Jornadas de las Autores

Crítica: Candelaria

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- VENECIA 2017: El colombiano Jhonny Hendrix Hinestroza ha ganado el GdA Director’s Award con un dechado de emoción y humanidad

Crítica: Candelaria
Veronica Lynn y Alden Knight en Candelaria

Con una explosión de emociones y alguna que otra lágrima concluyó la 14ª edición de las Jornadas de los Autores de la 74ª Mostra de Venecia, de la mano del director colombiano Jhonny Hendrix Hinestroza y su Candelaria [+lee también:
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, que, a la postre, se ha llevado el premio más importante de la sección, el GdA Director’s Award (leer más). Se trata de una película ambientada en Cuba, en el periodo especial tras la caída de la URSS, en tiempos de embargo despiadado, protagonizada por una maravillosa pareja de setentañeros que, en el crepúsculo de sus vidas, descubren nuevamente el amor recíproco y, hasta donde les da, la pasión.

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La cinta se apoya en los hombros de los dos cónyuges, Candelaria y Víctor Hugo, interpretados con sensibilidad y buena sintonía por los actores cubanos Veronica Lynn y Alden Knight. El director entra en su casa, filma sus muros desvencijados, sus cenas a la luz de una vela, no por romanticismo sino por racionamiento de la luz eléctrica en La Habana. Su existencia transcurre con monotonía entre comidas frugales y privaciones de todo tipo, acompañados por un quinteto de pollitos que pululan por la casa como si fueran hijos. Candelaria celebra algún que otro concierto en un bar para turistas y Victor Hugo vende a escondidas cigarros robados para comprar carne de vez en cuando. El hallazgo casual de una cámara, perteneciente a algún viajero extranjero, revolucionará la rutina de la pareja. ¿Qué hacer con este objeto prohibido: devolverlo, revenderlo o quedárselo?

Cuando parece haber llegado a su núcleo narrativo, a saber, que el malicioso juego que marido y mujer comienzan con la presencia en la casa de esta videocámara desata una inesperada pasión entre ambos, la película de Hendrix Hinestroza abre un ulterior y sorprendente escenario: la pareja será objeto de una proposición indecente proveniente de un traficante sin escrúpulos (el actor austriaco Philipp Hochmair). La propuesta, a estas alturas, será en realidad otra: ¿qué se está dispuesto a hacer para llevar una vida un poco más agradable? ¿cuándo llega el momento de decir basta?

Divertida, escandalosa y a la postra conmovedora, Candelaria conquista por la delicadeza con que trata el tema del sexo en la tercera edad, por cómo desnuda (figurada y literalmente) la vida de una pareja de ancianos obligados a inventarse un pequeño expediente para sobrevivir, por sus emocionantes primeros planos, por la música y los colores de Cuba y por la excepcional alegría de vivir que emana. Una historia privada en la que el contexto socio-político está presente con discreción (escuchamos los discursos en la radio, intuimos las protestas en las calles), que se centra más bien en un gran amor y que nos muestra cómo se puede ser extraordinariamente ligeros aun con 70 años de edad.

Candelaria es una coproducción internacional entre Colombia, Alemania, Noruega, Argentina y Cuba, a través de Antorcha Films, Razor Film Produktion, Dag Hoel, DHF Pucará Cinema, Fidelio Films, Producciones de la 5ta Avenida y la Fundación La Manada. De las ventas internacionales se ocupa Beta Film.

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(Traducción del italiano)

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