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Daniel Luchetti • realizador

En Cannes con dos hermanos rebeldes

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Daniel Luchetti • realizador

En Cannes en la sección Un Certain Regard con Mio fratello è figlio unico [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Daniele Luchetti
entrevista: Riccardo Tozzi
ficha del filme
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, Daniele Luchetti ya obtuvo dos victorias en los últimos días: la primera en la taquilla, con su película producida por Riccardo Tozzi, Marco Chimenz y Giovanni Stabilini para Cattleya con Babe, salida en las salas italianas el 20 de abril pasado, distribuida por Warner Bros. Otra del lado político, como supervisor del encuentro entre el Ministro de Cultura Francesco Rutelli y el mundo del cine sobre la nueva ley de sistema. "Resultaron ideas buenas y fuertes, y el Ministro nos ha sorprendido proponiendo una delegación que siga paso a paso el nacimiento de la nueva ley", dijo el realizador cuya carrera inicio en 1998 junto a Nanni Moretti. Mio fratello è figlio unico es un relato de formación en el cual desfilan quince años de historia de Italia a través de las aventuras de Accio y Manrico Riccardo Scamarcio y Elio Germano), dos hermanos diferentes por convicciones políticas y carácter: uno problemático e instintivo, el otro guapo y carismático.

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Cineuropa: El filme se inspira de la novela de Antonio Pennacchi "Il fasciocomunista". ¿Cuánto debe al libro?
Luchetti: Cuando leí la novela, que me fue propuesta por Cattleya, al principio fui capturado por su tono, porque la novela relata aquellos años de primera mano y porque es una historia autobiográfica. Luego sin embargo trabajando sobre el guión pero también y sobretodo a las tomas del filme, sentía que había algo emotivamente fuerte que esta historia habría podido percibir. He dado mucho de mi parte en esta película: miré ese mundo con afecto, también relatando el personaje de Accio, que quizás un filme de hace algunos años habría descrito como un monstruo.

En efecto la mirada es menos política de cuanto se pudiera imaginar.
Quería que mi película se pareciera a mí, entonces la giré con el tono ligero que me caracteriza. No quería instalarme en el cliché del fascista. Quise describir a Accio sin juzgarlo y sin la intención de justificar o no una parte política u otra. No me interesaba hacer un filme político o solamente un filme político, sino un filme en el cual hay personas que, por las circunstancias más diversas, deben elegir, incluso en política. Traté de mirar con afecto a quien en aquellos años era prisionero de la historia y se encontraba, por diferentes motivos, frente a decisiones que luego habrían condicionado toda su vida. Y además es una historia a varios planos, de la relación entre hermanos a la política, a la familia, al amor. A través de la ruptura que se produce al interno de esta familia obrera, quise contar las tantas rupturas que dividen Italia: la derecha y la izquierda, el Norte y el Sur, los ricos y los pobres.

¿Cómo dirigió a los actores?
Esta película la rodé en una manera un poco diferente que de costumbre. Antes que nada no habíamos hecho muchos ensayos. Pedí a los actores renunciar a los ardides de la profesión e interpretar a los personajes sin juzgarlos, para dar frescura y naturalidad, dar libertad a los actores y capturar las expresiones imprevisibles. Pedí también al director de la fotografía un set a 360° de modo que los actores fueran libres de moverse, inventar, y giraran la escena como si fuera verdadera.

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