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CANNES 2022 Semana de la Crítica

Simon Rieth • Director de Nos Cérémonies

"El poder y la fantasía son metáforas de la potente relación entre el amor y el odio"

por 

- CANNES 2022: El joven cineasta francés habla sobre su primer largometraje, que mezcla con habilidad realismo y fantasía

Simon Rieth • Director de Nos Cérémonies
(© Xavier Lambours)

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es el primer largometraje del francés Simon Rieth. La película, que mezcla con habilidad realismo y fantasía en torno a dos jóvenes hermanos unidos por un extraordinario secreto, se ha estrenado en competición en la Semana de la Crítica del 75º Festival de Cannes.

Cineuropa: ¿De dónde surge la idea de tratar el tema del amor fraternal a través de una película que no duda en sumergirse en la fantasía?
Simon Rieth: El punto de partida es muy personal porque yo tengo un hermano. Solo nos llevamos un año de diferencia, estamos muy unidos y todos los años nos vamos de vacaciones juntos a Royan. Después, no sé cómo, tuve la idea de que además de los lazos de sangre hay un ritual entre los dos hermanos que los llevará a suicidarse, pero también a darse la vida. El poder y la fantasía son una metáfora de esta relación tan fuerte, entre el amor y el odio, que tienen el uno hacia el otro. Era una manera muy cinematográfica de mostrar este vínculo de fraternidad tan poderoso y de hacer surgir una emoción. 

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¿Por qué optaste por un prólogo bastante largo, de casi veinte minutos, sobre los dos niños protagonistas antes de hacer un salto temporal de diez años?
No quería hacer solo una escena introductoria de la infancia, sino contar un momento bastante largo. Quería crear esa sensación de que el espectador se instala en la historia con los personajes, pero de repente pasamos a otra edad con los verdaderos personajes de la película, que son más mayores. También quería construir este principio como un recuerdo, con una escritura y un montaje bastante elípticos donde seguimos momentos de la vida, sin que las escenas estén forzosamente vinculadas las unas a las otras en la narración. Estos momentos de la vida son la base emocional de todo lo que vendrá después, como si recuperásemos a los personajes en el barco y los veinte minutos precedentes fueran los recuerdos de la infancia que les quedan. Ahora tienen entre 18 y 20 años porque para mí es el periodo bisagra de la vida: dejamos la adolescencia y es el principio del paso a la edad adulta con muchas cosas que se cristalizan en la historia, la familia y el hombre en quien queremos convertirnos. 

¿Cómo abordaste la mezcla de géneros, el realismo y la fantasía?
Quería hacer una película muy realista sobre los jóvenes, que hubiera algo de documental sobre la palabra, los momentos cruciales de los primeros amores, de las primeras noches de verano, e inyectar en medio este elemento fantástico que viene a contaminar la historia sobre la marcha. Pero hay una apuesta basada en un pacto de creencia con el espectador: los momentos fantásticos del principio tenían que ser trascendentales. Por eso, el plano secuencia de este principio tan ritualizado que llega al cabo de 35 minutos es el momento en que comprendemos cómo será la película, mientras que antes no podíamos adivinarlo. Y eso elimina toda duda en el espectador: está obligado a creer lo que pasa y a los personajes. Pues era importante que el espectador no creyese que la fantasía está en la cabeza de los personajes. Esta creencia, este pacto que hacen los dos hermanos, también es el pacto que la película hace con el espectador.

Seleccionaste a dos hermanos en la vida real para los papeles principales, algo poco común. ¿Por qué?
Solo grabo con actores no profesionales y todos los jóvenes de la película se ponían por primera vez delante de una cámara. Hicimos un casting enorme. Al principio, intenté formar dúos con jóvenes que se parecían, pero cuando encontré a Simon y Raymond Baur, lo tuve claro. Había una complicidad, un amor, que es difícil de interpretar. También estaba la relación con su cuerpo porque Simon y Raymond son deportistas de alto nivel, campeones de wushu. Entrenan juntos desde niños y su deporte consiste en hacer coreografías impresionantes de combate donde uno pretende dar muerte al otro. Había una especie de alineación de los planetas y escribí el guion para que los personajes estuvieran lo más cerca posible de ellos.

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(Traducción del francés)

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