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SAN SEBASTIÁN 2021 Competición

Claudia Llosa • Directora de Distancia de rescate

“No había pasado ni la última página de la novela y decía: yo tengo que conocer a esta mujer, tengo que hacer esta película”

por 

- La cineasta peruana parte por primera vez de material ajeno para uno de sus trabajos y habla con nosotros sobre ello y otros asuntos

Claudia Llosa • Directora de Distancia de rescate
(© SSIFF/Jorge Fuembuena)

La cineasta peruana Claudia Llosa presenta estos días en el 69° Festival de San Sebastián Distancia de rescate [+lee también:
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, su cuarta película y la primera que le lleva a competir por la Concha de Oro. Es, además, la primera vez que la directora parte de material ajeno para uno de sus trabajos, atreviéndose a adaptar la exitosa novela homónima de la escritora argentina Samantha Schweblin. Cineuropa ha podido hablar con ella de estos y otros asuntos.

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Cineuropa: ¿Qué te llevó a adaptar por primera vez una novela y convertirla en tu nueva película?
Claudia Llosa
: No estaba ni siquiera buscando qué adaptar. Una amiga peruana me pasó la novela y me dijo léela. Yo me la leí de una sentada y no había pasado ni la última página y decía: yo tengo que conocer a esta mujer, tengo que hacer esta película. Solo tenía dos cosas muy claras. Una era la voz en off, que me parecía peligrosa pero muy interesante. Y quería sacar a David y a Amanda de la habitación, necesitaba ese movimiento. En la novela se quedan en el cuarto. Y yo necesitaba que ese viaje saliese, que tuviese una travesía mayor. Y eso fue lo único que le dije a Samantha cuando empezamos a conversar. Ella se mostró tan humilde, tan serena y al mismo tiempo tan inteligente. Le pedí inmediatamente que quería hacerlo con ella, que fue un riesgo, pero tuve la intuición, la seguí y ha sido una explosión para mí. De amistad, de aprendizaje, de disfrute. Es muy bonito encontrarte con alguien que se toma el trabajo con el mismo rigor que tú.

¿Cómo fue trabajar con las actrices ese juego de equilibrios tan frágil que se establece entre las protagonistas?
Yo no me sentía capaz de escoger a una actriz sin tener muy claro quién iba a ser la otra y tener su compromiso. Apenas cambiabas nada y esa sensación de equilibrio y paridad no funcionaba. Sufrí mucho por eso porque no podía asegurar el papel a Dolores [Fonzi], que fue la primera con la que empecé a hablar, hasta que supiese quién era Amanda. Y cuando empecé a hablar con María [Valverde] detecté en ella un algo etéreo, misterioso. Y eso en ella se combina con un elemento muy inusual en una actriz que es la delicadeza y el control, esos elementos normalmente no están juntos. Por otro lado está Dolores, que es una mujer que si te la encuentras en un pueblo lo único que quieres es parar con ella, que te cuente su vida, quieres ser su amiga. Y esa energía es inherente a la persona. Claro que se puede actuar, pero para mí esas dos energías son cualidades de ellas como seres humanos que se suman al talento y a la potencia visual que ambas tienen. Después fue conocerse y esa explosión que hubo al principio, muy parecida a cómo pasaba en la novela. Además de la generosidad de ellas, que se han apoyado mucho en el proceso, fue muy especial.

Lo fantástico se cuela en la película a través de la naturaleza y los animales, que protagonizan grandes momentos. ¿Cómo consigues hacer que los animales se conviertan en actores?
Me encantan los animales en pantalla, que irrumpan casi como monstruos. Teníamos esta idea del centauro, del hombre caballo. Para mí son un personaje más, como la naturaleza. Sé que es difícil y muy exigente incluso para los actores, que requiere adaptarse a muchos factores. Pero hay algo que aportan, que envuelve el universo de la película y que la expande. Siempre me ha interesado la presencia animal. En este caso, además, el caballo representa también lo material, el capital del marido de Carola. Todo esto era muy interesante para mí, me gusta que esté presente pero alejado de lo pastoril, que su presencia tenga una razón de ser. Y luego el espacio sonoro fue muy rico de explorar a nivel de naturaleza.

El juego de equilibrios del que hablábamos está presente también en los dos niños. ¿Cómo se llega a lugares tan profundos con actores tan jóvenes?
Siempre da mucho vértigo trabajar con niños. A mí me encanta pero sé lo frágil que es el proceso y que requiere una paciencia y un tempo que no siempre permite un rodaje. Primero para mí era muy importante la voz en off y la voz de este niño, pero obviamente también su fisicalidad, y yo quería que las dos fuesen de la misma persona, no quería recurrir a ninguna trampa. Emilio [Vodanovich] tiene una cualidad en la voz que es muy difícil encontrar en un niño, porque los niños pueden trabajar muchos desde la espontaneidad y la presencia física, pero ser capaz de interpretar diálogos delante de un micrófono es algo que es inusual. Yo tenía la necesidad de rodar toda la voz en off antes de rodar para poder controlar los tempos. Sobre esa voz había que tomar muchas decisiones que yo necesitaba tener claras para afrontar la película. Hicimos muchos ensayos, especialmente con María, para tomar esas decisiones. Y cuando incluimos a Emilio hicimos una grabación de muchas horas que yo pensaba que iba a ser referencial y fue lo que usé en el material final. Había algo actoral que está conectado con la historia, una porosidad que ya no te dejaba cambiarla. Incluso el montador reeditaba otras palabras para formar palabras nuevas.

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(Traducción del inglés)

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