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SUNDANCE 2021 Competición World Cinema Documentary

Kristina Lindström y Kristian Petri • Directores de The Most Beautiful Boy in the World

"Era algo importante para nosotros: ¿quién es este chico? ¿No es Tadzio, sino Björn?"

por 

- Hemos averiguado por qué los directores del documental sobre Björn Andrésen han decidido tomar un camino diferente al que tomó Luchino Visconti

Kristina Lindström y Kristian Petri • Directores de The Most Beautiful Boy in the World

Tras su actuación como el angelical Tadzio en la película Muerte en Venecia de 1971, la vida de Björn Andrésen, de 15 años, no volvió a ser la misma. Sin embargo, en su nuevo documental proyectado en el Festival de Sundance, The Most Beautiful Boy in the World [+lee también:
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, los cineastas suecos Kristina Lindström y Kristina Petri miran más allá de su imagen, una por la que no zarparon mil barcos y que, sin embargo, se niega a abandonar el imaginario colectivo.

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Cineuropa: Justo cuando empezaba a pensar que lo había oído todo, vi tu película y descubrí que Lady Oskar [una serie de anime escrita e ilustrada por Riyoko Ikeda] tenía como modelo a Björn Andrésen.
Kristian Petri:
Es la vida de Björn. La imagen de este joven ha sobrevivido durante toda su existencia. Está ahí fuera y hay muchas páginas de fans dedicadas a él. ¡Es un culto! Te da una idea del impacto que Björn y su belleza tuvieron en su momento.

Sin embargo, el momento que debía ser solo el principio estuvo a punto de convertirse en el final durante aquella rueda de prensa en Cannes, con Visconti bromeando diciendo que ya no era tan guapo.
K.P.:
Ya había terminado con la película, pero Björn tenía que vivir con su imagen. Era como una existencia paralela que prácticamente le superaba. Eso era algo importante para nosotros: ¿quién es este chico? ¿No es Tadzio, sino Björn? ¿Y cómo le afectó esta película? Al principio se mostró reacio, no estaba especialmente interesado en hablar de Muerte en Venecia. Como él dijo, destrozó su vida. Abría una puerta y luego te encontrabas con otra: “Oh, ¿así que también tiene una hija?”

Kristina Lindström: Cuando se trataba de ciertas partes de su vida, esperábamos a que estuviera listo. Nos desplazábamos, viajamos juntos y luego nos sentamos a hablar. Nos contaba algo de lo que nunca había hablado. Se identifica como un músico, pero también es un actor. La cámara no le molestaba para nada. ¡Yo era la que escarbaba [risas]! Pero decidimos tomarnos nuestro tiempo. Él tenía que estar listo, era la clave. Luego descubrimos todas estas piezas nuevas, como las cintas de sonido de él cuando era pequeño o las viejas llamadas de teléfono, grabadas por su tía. Era algo nuevo para todos los implicados.

K.P.: Su madre hacía discos de vinilo, lo que parecía un poco como mensajes más allá de la tumba. Leía poemas y hablaba con los niños. Fue mucho más de lo que podríamos haber esperado.

Se supone que aquí se produce algún tipo de avance emocional. Incluso su hija observa que ahora, cada vez que hablan, él llora.
K.P.:
Queríamos ser todo lo contrario a Visconti, claramente. Antes era explotado, así que decidimos estar ahí para él todo el tiempo: cuando parecía que lo iban a echar de su apartamento, cuando su hija iba a su casa por primera vez en 11 años, cuando se peleaba con su pareja… Al cabo de un tiempo, éramos parte de su familia. Estuvimos rodando durante cinco años y tardamos un año en que nos dejara entrar a su casa, lo que suele ser bastante normal cuando estás grabando a alguien [risas].

K.L.: ¡Creo que nos tomó dos años! Hicimos esta película con él, no sobre él. En un momento dado, dijo: “Vale, lo estamos haciendo juntos, así que ahora tenéis que conocer a mi hijo”. Sabíamos que tenía que ser incluido, al fin y al cabo, es parte de su vida.

Este deseo de no sensacionalizarlo más es comprensible. Ahora que es más mayor y un poco ermitaño, su aspecto podría volver a acaparar una atención no deseada.
K.L.:
Su hija dice que ahora le mira, a su barba y su pelo largo, y piensa que está intentando ocultar el rostro que todo el mundo solía reconocer. Es como una máscara. Lo gracioso es que su aspecto sigue siendo bastante sorprendente.

K.P.: Es tan alto que dices: “Dios, ¿quién es este?” Claro, esto es solo una especulación por mi parte, pero cuando rodaban Muerte en Venecia, él era un niño feliz. Era una aventura. Saltando en la cama, jugando… Estaba por todas partes, tan lleno de vida. Los problemas comenzaron una vez la película ya estaba hecha. Cuando pasó a otros papeles, se le criticó por ser “demasiado guapo”.

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(Traducción del inglés por Eva Martínez)

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