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LES ARCS 2020

Jasmila Žbanić • Directora de Quo Vadis, Aida?

“Como seres humanos, siempre tenemos esperanza”

por 

- Hemos hablado con Jasmila Žbanić, directora de Quo Vadis, Aida?, proyectada en Les Arcs y seleccionada como candidata bosnia para los Óscar

Jasmila Žbanić  • Directora de Quo Vadis, Aida?
(© Deblokada/Imrana Kapetanovic)

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, que encabeza la edición online del Festival de Cine de Les Arcs después de su estreno mundial en Venecia, sigue a una traductora (Jasna Đuričić) que se dirige al campamento de las Naciones Unidas en Srebrenica, en 1995. Pero cuando el ejército serbio se hace cargo del lugar, miles de personas empiezan a buscar refugio, incluida su propia familia. Hablamos con la directora, Jasmila Žbanić, sobre la película. 

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Cineuropa: Cuando se habla de acontecimientos históricos, es difícil olvidar lo que ocurrió después [la masacre de Srebrenica, que costó la vida a unas 8.372 personas]. Pero tu película, al igual que Dunkerque [+lee también:
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, te hace sentir como si estuvieras allí, ignorando el futuro.
Jasmila Žbanić: Quería que los espectadores sintieran cómo fue, que se preguntaran: “¿Qué haría yo?” Para identificarse con Aida y acompañarla en su viaje. Quería que el público fuese activo y, con las tragedias como el Holocausto, la gente sabe lo que ocurrió, así que puedes centrarte directamente en el argumento. En este caso, fuera de nuestra sociedad, nadie sabe lo que ocurrió en Srebrenica; y yo necesitaba que entendieran quién es quién y cuál es la premisa. Sí, la gente conoce el resultado, pero esta película trata más bien de lo que ocurrió, y de los dilemas de una madre en una situación como esta.

¿Querías mostrar el conflicto de una persona que, como traductora, se da cuenta de que hay más versiones además de la oficial?
Ella está entre dos mundos: trabaja para las Naciones Unidas, pero forma parte de la comunidad local. Hay privilegios que van asociados a su insignia, pero ella es bosnia y su familia comparte el destino de los demás. Entre las historias reales, estaba la de un traductor que tuvo que traducir a su propia familia que debían abandonar la base; es decir, que los iban a matar. Me pareció un acto muy cruel tener que decirle a tu propia familia: “¡Os tenéis que marchar!”. Como si fueras quien los está sentenciando. La otra razón por la que quería que Aida fuese traductora era tener a una mujer que funciona como un personaje. Hace todo lo que está en su mano pero, en tales circunstancias, las acciones individuales son una aguja en un pajar.

Siempre nos contamos la historia de que, al final, habrá esperanza.
Como seres humanos, siempre tenemos esperanza, hasta en las situaciones más terribles. Por eso no necesité ponerlo en la película como un mecanismo, ya está en nosotros. Aunque las personas saben cómo va a terminar la historia, tienen esperanza. Por eso, mientras leía los testimonios de los testigos, pensaba: “¿Por qué no te dabas cuenta de lo que estaba pasando?” No se daban cuenta porque tenían la esperanza de que las Naciones Unidas los ayudarían; pensaban que era imposible que fuesen asesinados. La esperanza puede salvarnos, pero a veces nos ciega.

Otra cosa que tendemos a hacer, como seres humanos, es olvidar. O, al menos, intentar “volver a la normalidad”.
Para mí, no se trata de olvidar: no creo que las personas olviden. Pero la vida es como una cascada, tiene tanta fuerza que no puedes pararla. Vivir en la Bosnia de posguerra tiene muchas facetas distintas: las personas responsables de los asesinatos todavía ocupan puestos de poder, y los vecinos que formaron parte de la máquina de matar fingen no haber hecho nada. No es que todos los criminales estén ahora en prisión y sólo la gente honrada esté construyendo el país. 1.700 cuerpos todavía siguen desaparecidos y, después de 25 años, las madres todavía siguen buscándolos para poder enterrar a sus hijos. Todavía hay mucho negacionismo. La mitad de mi país, con una mayoría serbobosnia, rechaza la película, argumentando que es antiserbios. Los actores que interpretan a Aida y al general Ratko Mladić [Boris Isakovic], que son serbios, están recibiendo mensajes de odio y los medios de comunicación los llaman traidores. Es evidente que no hemos vuelto a la normalidad pero, ¿qué es la “normalidad”?

La interpretación de Jasna Đuričić se basa en reacciones y respuestas rápidas. ¿Lo ensayasteis antes?
Aida siempre hace dos cosas a la vez: es decidida, pero la sospecha siempre se cierne sobre su cabeza. Es valiente, pero está muy asustada. Es optimista, pero al mismo tiempo teme lo peor. Tuve suerte de que tuviésemos tiempo de prepararlo, repasar la historia en el lugar de los hechos. No teníamos continuidad en el rodaje, por lo que el ensayo ayudó a los actores a memorizar el ritmo de una determinada escena, y la velocidad, emociones y energía que había en su cuerpo.  

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(Traducción del inglés)

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