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Francia

Grégory Magne • Director de Les Parfums

"Es una cuestión de quedarse con lo justo, y confiar en una mirada"

por 

- El cineasta francés Grégory Magne habla de su conmovedora Les Parfums, interpretada por Emmanuelle Devos y Grégory Montel, estrenada en cines franceses por Pyramide

Grégory Magne • Director de Les Parfums
(© Pascal Chantier)

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es el segundo largometraje del francés Grégory Magne, después de L’air de rien [+lee también:
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(2012). Esta comedia social llena de encanto y humanidad, protagonizada por Emmanuelle Devos y Grégory Montel, se estrena el 1 de julio en los cines franceses a través de Pyramide.

Cineuropa: ¿Cómo surgió la idea de este encuentro inesperado entre “una nariz” y un conductor?
Grégory Magne: Hay dos ingredientes. El primero es la idea del olor. Siempre me ha interesado el poder de los recuerdos olfativos, cómo un olor nos trae una cara o un lugar muy enterrado, incluso olvidado, como el olor de ese producto de limpieza que me recuerda al patio de mi colegio. Un día, en el metro, mientras un perfume me atrapaba, me pregunté cómo percibiría el mundo una persona con un olfato mucho más sensible que la media y qué efectos tendría sobre el carácter. Era interesante en términos de guión y de puesta en escena: sugerir los olores y encontrar las situaciones que harán que el espectador comprenda lo que vive el personaje.

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El segundo ingrediente, como en L’air de rien, es el encuentro amistoso. Un encuentro romántico está tan codificado y marcado (una mirada, una emoción, la febrilidad de saber si le vamos a gustar al otro, etc.) como una reunión amistosa, creo que lo ves venir. Algunas veces, nos hacemos amigos de personas que en un primer momento no nos cayeron especialmente bien, o directamente no nos gustaron. Luego, a fuerza de momentos compartidos, buenos y malos, con silencios como los que podemos compartir en un coche, un día, nos miramos y nos damos cuenta de que somos amigos. Me parece interesante contarlo e interpretarlo porque son situaciones menos evidentes, menos contundentes y un poco más sutiles que las historias de amor.

El personaje del conductor también permite que la película se abra, se mueva, una especie de road movie.
Para empezar, me gusta grabar la provincia. Después, el hecho de ser rehenes el uno del otro en un coche es siempre una situación fértil, sobre todo cuando no congeniamos mucho o no tenemos nada en común. También recordaba el caso real de una persona que fue conductor de Daniel Balavoine, de Nathalie Baye y del ministro Jean-Louis Borloo, una trayectoria increíble que me hacía preguntarme lo que este hombre, que era de origen humilde, habría podido recopilar sobre estas personas durante todos esos kilómetros, lo que ellos habrían dicho, lo que él habría visto por el retrovisor, etc.

El relato introduce giros, pero tú evitas la dramatización. ¿Por qué?
Eso me viene de los documentales que he hecho y que adoro. En el documental, como no podemos captar todo, estamos obligados a contar la historia con lo que tenemos y nos damos cuenta de que el espectador lee muy bien los pliegues de las páginas, las elipsis y comprende muchas cosas, mucho más rápido de lo que pensamos. Lo más complicado del cine es que una película debe pasar por la fase de guión para conseguir financiación y para traducir lo que queremos hacer con todo el equipo (los actores, los técnicos, etc.); por lo tanto, nos vemos obligados a presionar un poco: ¡Es difícil ser ligero en el guión! Lo demás es fácil si confías en una mirada que dice lo correcto porque tiene la duración ideal.  

¿Te has convertido en un especialista en perfumes? ¿Qué investigaciones has hecho?
Yo hago el mínimo legal (risas). Como he sido periodista, tengo la costumbre de coger un elemento por aquí, un elemento por allá, y seis meses después te das cuenta de que hay un tema. Para el perfume, vi una escena parecida en un documental de Werner Herzog. Yo había leído un artículo similar sobre una artista escandinava que había reconstruido los olores de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, etc. Cuando escribí las primeras escenas, lo hice basándome mis pequeños archivos personales e internos, y luego las sometí a dos “narices” diferentes que me dieron términos técnicos e hicieron algunos comentarios, pero muy pocos, incluido el carácter del personaje “nariz” de la película. Es sorprendente, pero lo que uno imagina no está muy alejado de la realidad.

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(Traducción del francés)

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