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ESPAÑA

Polo Menárguez • Director de El plan

"Hay maneras muy peligrosas de entender la masculinidad"

por 

- Con su ópera prima El plan, que se estrena ahora en cines españoles, Polo Menárguez ha llevado a la pantalla la exitosa obra de teatro homónima de Ignasi Vidal

Polo Menárguez • Director de El plan

Polo Menárguez por fin estrena en los cines españoles, este viernes 21 de febrero de la mano de Filmax, su primer largometraje, El plan [+lee también:
crítica
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entrevista: Polo Menárguez
ficha del filme
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, interpretado por solo tres actores, Antonio de la Torre, Raúl Arévalo y Chema del Barco, quien dio vida a su mismo personaje, Ramón, en la obra de teatro del mismo nombre, escrita por Ignasi Vidal, que tantos aplausos cosechó en los escenarios. La película fue seleccionada en las últimas ediciones de la Seminci de Valladolid y el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

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Cineuropa: ¿Cómo fueron las proyecciones en Valladolid y Sevilla?
Polo Menárguez:
Muy positivas. En la Seminci disfruté mucho porque la gente reaccionaba muy bien ante la película, primero con las risas y luego cuando entra el drama, con el silencio en la sala. Sientes que el público reacciona ante los giros: la parte de comedia funcionó bien y el final también. Las críticas que se han escrito asimismo hablan bien de El plan. En ese sentido me puedo quedar tranquilo; ahora conseguir que la gente vaya al cine es el reto más grande, aunque guste más o menos después.

¿Cual es tu experiencia previa, ya que ésta es tu primera película de ficción?
En 2011, al terminar en la Universidad, me fui con una cámara y dos actores a un pueblo de Soria y rodé una película en cinco días que tenía mucho de improvisación y documental, con partes ficcionadas [ndlr: Dos amigos]. Mucha gente me dice que aquél fue mi primer film, pero no se estrenó en salas, aunque se vio en la sección Resistencias del Festival de Sevilla; pero yo considero El plan mi primera obra de ficción porque es una adaptación, es mi primer producto profesional, se parte de un presupuesto decente y con la idea de distribuirse, estrenarse y que tenga recorrido comercial. Después de Dos amigos hice un documental que tampoco se estrenó en salas, Invierno en Europa, aunque se vio en la Seminci. Pero, insisto, El plan, por lo que supone en mi carrera, es mi primera película.

Prácticamente toda la acción transcurre en una sola localización: un piso. ¿Hubo que reducir mucho el equipo técnico para entrar en ese espacio reducido?
Era un equipo reducido al máximo, porque era un piso real: esto era un valor añadido, porque pienso que cuando ruedas en espacios así, en sitios pequeños, hay algo que se transmite a la cámara. Fue el nuestro un equipo que creía mucho en el proyecto y aunque al principio teníamos miedo de agobiarnos porque estábamos 30 personas allí metidas durante tres semanas, empezamos a crear nuestro ecosistema, donde acabamos estando a gusto.

No aparece mujer alguna en el film: sólo se las nombra. ¿Por qué un universo tan masculino y cerrado para debutar?
Es un tema que llevo explorando a lo largo de mi trabajo: ya estaba en Dos amigos, donde dos amigotes se medían constantemente, a ver quién tenía más fuerza y rasgos de masculinidad a la manera clásica. Luego hice tres cortos, en blanco y negro, siempre con hombres con traje de chaqueta y corbata, que expresaban sus frustraciones, impotencias e inseguridades dentro de esta masculinidad mal entendida, siempre hablando de una mujer que no vemos. En todas estas obras intento analizar rasgos de mi masculinidad y de mis amigos para entendernos un poco y comprender qué papel jugamos en las relaciones. Se trata de mirarnos a nosotros mismos y ver qué rasgos de la masculinidad son dañinos y nocivos, de qué manera nos afectan y cómo inciden en las mujeres y en la sociedad. Cuando vi la obra de teatro El plan, de Ignasi Vidal, lo tuve clarísimo: ¡qué bien retratados están los tres perfiles de un grupo de amigos cualquiera! Los comportamientos machistas –aparentemente inofensivos– rezuman todo el texto y de repente estallan: ahí se ve cómo pasamos por alto maneras de entender la masculinidad que son muy peligrosas y que están en todos.

¿Ha habido cambios en los diálogos o en el ritmo de El plan cinematográfico respecto al original teatral?
La película es bastante fiel a la obra en cuanto a estructura y en algunos monólogos también. Casi todos los diálogos están retocados, para intentar hacerlos más cinematográficos y, sobre todo, para adaptarlos a los actores. Pero hay algún cambio importante: en la obra de teatro, los protagonistas no eran guardias de seguridad y el final es algo diferente. Traté de oscurecer la trama, llevármela a un terreno más oscuro: la sensación de opresión no estaba en el original. Soy meticuloso en la planificación: me gusta saber qué voy a rodar y por qué. Todo ello lo estudio con el director de fotografía y a la vez me gusta que los actores se sientan libres y no atados por la cámara. Esa preparación y ensayos previos me permiten que al llegar al set con los actores sea más fácil ajustar cualquier tipo de improvisación.

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