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Boris Lojkine • Director de Camille

"Camille soy yo"

por 

- El cineasta francés Boris Lojkine nos habla de su segundo largometraje, Camille, desvelado en Locarno y distribuido en Francia por Pyramide

Boris Lojkine • Director de Camille

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, aclamada en la Semana de la Crítica de Cannes en 2014, el cineasta francés Boris Lojkine se sumerge en el corazón de África con Camille [+lee también:
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para retratar desde la ficción la trayectoria trágica y conmovedora de la joven fotoperiodista Camille Lepage. La película, producida por Unité de Production y estrenada en la Piazza Grande de Locarno, se estrena hoy en los cines franceses a través de Pyramide.

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Cineuropa: ¿Cuándo escuchaste hablar por primera vez de Camille Lepage y por qué decidiste hacer una película sobre su trayectoria?
Boris Lojkine: Desafortunadamente, descubrí su historia cuando ya estaba muerta, con su foto en la prensa el 12 de mayo de 2014. Me impactaron su rostro tan juvenil y su gran sonrisa, que contrastaban con la crisis centroafricana. Después, en el Festival Visa pour l’image, me sorprendieron la fuerza de las fotos de la República Centroafricana y lo que contaban los periodistas sobre la violencia que habían presenciado, algo que es poco común. Allí me enteré de la historia de Camille Lepage. Leí mucho sobre ella, vi sus fotos, pero lo que me hizo decidirme fue una entrevista que concedió a PetaPixel, donde describía su día a día en Sudán del Sur, donde estuvo antes de trasladarse a la República Centroafricana: la pequeña casa que compartía con una sudanesa en un barrio periférico donde no se veían extranjeros, cómo se trasladaba con su pequeña moto, que no quería ser una periodista de guerra e ir de conflicto en conflicto por interés, sino que quería estar cerca de las personas, llegar a establecer una relación con las personas con las que trabajaba. Encontré todo eso y pensé: ¡Allá vamos!

¿Cómo se traslada a la ficción un destino tan trágico?
Fui a ver a su familia porque desde el punto de vista moral, si yo no hacía la película con su consentimiento, era como no hacerla. La madre de Camille me dio todos los contactos y pude reunirme con todas las personas que la conocieron. Esa fue la materia prima para el guión, un material documental muy rico que me permitió conocer bastante bien a Camille: personas de Angers, de Sudán del Sur y de la República Centroafricana que me contaron anécdotas, cómo era ella, cómo trabajaba y lo que quería. Me llevó mucho tiempo transformar su vida en una búsqueda y crear la ficción porque ningún personaje secundario de la película es una simple copia de su homólogo real, aunque todos están inspirados en elementos reales. Lo más importante era transmitir con claridad el trayecto de Camille, darle un significado y que a través del grupo de estudiantes centroafricanos, contemos la historia de la crisis del país, de manera que ellos encarnen las diferentes facetas del conflicto. Con una triple verdad como escudo protector: primero, respetar a Camille, no decir nada sobre ella y no convertirla en alguien que no era; segundo, no traicionar la profesión de fotoperiodista e intentar ser justo en su descripción con un estilo documental (cómo trabajan, cómo venden sus fotos, el lugar de la edición en las fotos, las preguntas que se hacen los periodistas sobre el terreno); y tercero, respetar la historia de la República Centroafricana, ya que a mí no me gustan las películas donde África es simplemente el decorado.

¿Cómo abordaste el idealismo de Camille con respecto a la realidad del periodismo de guerra?
Camille es muy singular. Su experiencia, principalmente con la guerra y la violencia, no la vuelven cínica, y eso es lo que la diferencia de sus colegas fotógrafos, que se han endurecido por los conflictos y se han acostumbrado a mantener a raya la violencia. Camille conserva su idealismo con la voluntad de ir más allá de la barrera entre negros y blancos, de la barrera entre filmador y filmado. Ella intenta llegar al otro lado para atar algo. Pero la película no suelta ningún mensaje, no da respuestas: deja libertad al espectador para que se forme su propia opinión.

Esta búsqueda de humanidad de Camille está en consonancia con tu trabajo en Hope. Parece que compartes valores.
Camille soy yo. Por supuesto, ella es muy diferente a mí, pero yo también necesito ir al fin del mundo para encontrar mi lugar, para dar un significado a mi trabajo. Como director, me caso con su búsqueda en la película y la cámara se casa con su cámara. Todo lo que sucede en la película es como lo vemos y también es lo que puede unirnos a ellos y a nosotros.

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(Traducción del francés)

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