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SAN SEBASTIÁN 2019 Competición

Gonçalo Waddington • Director de Patrick

"Lo ausente está a menudo presente debido precisamente a esa ausencia"

por 

- Hemos entrevistado al actor convertido en directo rGonçalo Waddington, que compite por la Concha de Oro de San Sebastián con su primer largometraje, Patrick

Gonçalo Waddington  • Director de Patrick
(© Lorenzo Pascasio)

El actor, director de teatro, dramaturgo, guionista y productor portugués Gonçalo Waddington dirige su primera película. Patrick [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Gonçalo Waddington
ficha del filme
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es un interesante relato sobre un niño secuestrado, que es encontrado varios años más tarde y devuelto a su hogar. La película también compite por la Concha de Oro en la 67ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.  

Cineuropa: ¿Por qué quisiste contar esta historia?
Gonçalo Waddington: En 1995-1996, leí una noticia sobre algo que ocurrió en un remoto burdel del norte de España: una chica consiguió escapar de una red de tráfico de personas, que la policía descubrió después. La imagen de alguien huyendo del cautiverio me resultó muy vívida, como si fuese un thriller. Después, en 1998, un niño fue secuestrado en Portugal y nadie sabía lo que había ocurrido. He visto películas sobre secuestros pero están hechas desde la perspectiva de los padres, y siempre me he preguntado lo que les ocurre a los niños. Además, quería que el tema del secuestro estuviese implícito; quería explorar sus consecuencias.

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La película trata sobre el conflicto entre dos identidades y sobre una persona que intenta descubrirse a sí misma. De hecho, empieza con otro secuestro: la policía lleva al chico a casa de su familia que, para mí, es lo peor que se puede hacer porque ya no es la misma persona.

¿El guión es ficción o está basado en hechos reales?
Es pura fantasía. Creo que he tenido la madurez necesaria para imaginarla. ¿Pero es realista desde el punto de vista psicológico? No lo sé. Es mi sensibilidad sobre lo que creo que ocurre en su cabeza. Quiero ver lo que piensa a través de sus ojos (algo que nunca sabremos con certeza). Quiero que el público también lo haga, que rellene los huecos que quedan entre las palabras. Como dijo Ludwig Wittgenstein, “De lo que no se puede hablar, hay que callar”. Es un tema que debatí con los actores. Para mí, lo ausente está presente debido a esa ausencia.

Se nota en las interpretaciones que has obtenido de tus actores. ¿Cómo trabajaste con ellos?
Los diálogos estaban escritos y el guión especificaba la forma en que los personajes debían reaccionar para decir muchas cosas sin utilizar palabras relacionadas con ellas. Creé una relación de confianza con mis actores para que pudieran interpretar lo que yo quería que quedara implícito. Fue un desafío pero era lo que queríamos hacer y estábamos todos de acuerdo.

Como actor, tendrás una mayor sensibilidad hacia estos temas que otros directores; pero habiendo trabajado con varios directores portugueses reconocidos, ¿aplicaste sus enseñanzas a tu debut como director?
Sí, mientras dirigía tenía en mente todo lo que aprendí: algunas cosas me fueron útiles para esta película y otras no. Una de las cosas que aprendí de ellos es que tienes que construir una relación de confianza con tu equipo, no pensar sólo en los resultados sino también en el proceso.

Hugo Fernandes carga con casi todo el peso de la película.
Tiene una mirada profunda y magnética; tiene ese talento instintivo. Lo conocí en enero y el rodaje empezó en septiembre. Tardamos más en encontrar la casa donde se desarrolla la historia que a los actores. Pero elegir a Hugo fue lo más importante de la película porque él es muy natural.

La película es una coproducción europea pero, curiosamente, está ambientada en Francia sin productores franceses. ¿Cómo se desarrolló el proyecto?
No había productores franceses interesados en la película que nos permitiesen acceder a financiación pública o privada en Francia; pero sí había muchos alemanes, por lo que trasladamos el rodaje a Colonia y trajimos actores franceses. No teníamos en mente cambiar el escenario de París a una ciudad alemana, pero nuestros colaboradores alemanes lo aceptaron porque comprendieron que nuestro proyecto lo requería.

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(Traducción del inglés)

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