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CANNES 2019 Fuera de competición

Nicolas Bedos • Director de La Belle Époque

“El personaje tiene un poco de mi dualidad en lo que se refiere a la forma de entender lo que es la evolución personal”

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- CANNES 2019: Hemos entrevistado a Nicolas Bedos a propósito de su segunda película, La Belle Époque, un largometraje que habla sobre nuestra época y que ha sido presentado fuera de concurso

Nicolas Bedos  • Director de La Belle Époque

Tras dirigir su primera película, Monsieur et Madame Adelman [+lee también:
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, el dramaturgo, guionista, actor y humorista Nicolas Bedos presenta fuera de concurso en el Festival de Cannes su segundo largometraje, La Belle Époque [+lee también:
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, en el que participan Daniel Auteuil, Fanny Ardant, Guillaume Canet, Denis Podalydès y muchos otros excelentes profesionales entre los que se encuentran Doria Tillier y Pierre Arditi.

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Cineuropa: En este mundo en el que vivimos, tan influenciado por la tecnología, parece que hay una intención cada vez mayor de volver a lo analógico, a una vida más tangible. Es esto precisamente lo que propone el personaje de Guillaume Canet y su agencia de viajes en el tiempo.
Nicolas Bedos: Sí, hay sin duda una voluntad por parte de muchos festivales y obras de teatro por volver a lo físico y alejarse de lo digital. De hecho, la película, más que aspirar a parecerse a una de Spielberg (que sería una especie de Black Mirror), se sumerge en el pasado a través del teatro. El atractivo de la película (olvidándonos de los auriculares) es que podría haberse rodado hace cincuenta años ya que lo importante para nosotros ha sido el guion, la documentación, el vestuario y el decorado. Me gusta que la solución que ofrece esta película a la angustia de Daniel no sea ningún aparato electrónico ni un medicamento milagroso, sino algo que yo mismo hago cuando trabajo: juntarme con un grupo de personas que, con muy pocos elementos, consigan crear algo que nos haga soñar.

Esta puesta en escena tan teatral, arriesgada y alegre es sin duda el núcleo de la película. El personaje de Antoine se asemeja un poco a Cyrano de Bergerac.
Muchos aspectos de esta película se definen por lo entrelazados que están entre sí, sobre todo en el caso de las parejas ya que los jóvenes aprenden mucho de los más mayores. Por otro lado, el personaje de Daniel Auteuil encuentra en una joven actriz que le recuerda a su mujer la adulación y juventud que echa en falta. Estos lazos evocan en cierto modo a algunas obras de Marivaux o al teatro italiano del siglo XVII, como Cyrano de Bergerac, por ejemplo. Este tono seductor agridulce era lo que más me interesaba.

¿Cuál es tu opinión sobre la perspectiva que toma la película, basada en la forma de ver la vida del personaje que interpreta Daniel Auteuil?
Creo que el personaje tiene un poco de mi dualidad en lo que se refiere a la forma de entender lo que es la evolución personal. Soy un gran usuario de la tecnología (Instagram, Twitter y tantas otras redes sociales), de una forma incluso oportunista, pero aun así, en mi vida cotidiana soy un viejo gruñón rodeado de libros despotricando por la pérdida tan grande que es la desaparición de la prensa en papel, consternado por la extinción de los quioscos y preocupado por esta nueva generación que no hace más que engullir series de televisión sin saber si quiera quién las crea o las escribe. Mi rabia es solo intermitente de todas formas. La película no pretende juzgar a nadie, sino mostrar que aún hay esperanza; y lo demuestro a través de mi experiencia y mi relación con mi padre (un hombre a quien aterroriza todo este progreso y que decidió que este mundo no era el suyo).

La película es sencilla pero a su vez trata sobre temas muy profundos. Es tan emocionante como divertida.
Aunque no tiene una estructura definida de comedia o drama refleja fielmente mi forma de ser y la de las personas que quiero. En mi familia, somos muy sentimentales pero muy sarcásticos al mismo tiempo, como si nuestro propio pudor nos obligase a mantener esta sucesión antagónica de emociones entre la pulla y el afecto. Este tono cómico-cínico me sirve como telón de fondo, me permite evitar el exceso de sentimentalismo o melodrama. Es una forma de mostrarle al espectador que mi intención no es embaucarle y conseguir que llore; si lo cree oportuno, será porque la situación lo merece.

Si tuviese que citar mis influencias podría mencionar a un sinfín de cineastas que me encantan, pero no sería interesante, ya que para mí el cine es como la vida, no hay libro de instrucciones.

(Traducción del francés por Pedro Andueza González)

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