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SEEYOUSOUND 2019

Georges Gachot • Director de Where Are You, João Gilberto?

"Si me dicen que algo es imposible, lo intento de todas maneras"

por 

- El director franco-suizo Georges Gachot nos habla de su singular documental, Where Are You, João Gilberto?, que compite en la sección LP Doc en el Seeyousound de Turín

Georges Gachot • Director de Where Are You, João Gilberto?

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entrevista: Georges Gachot
ficha del filme
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(distribuido internacionalmente por Doc&Film International) se estrenó en Visions du Réel y se presentó en el Festival Internacional de Cine de Locarno, también ha pasado por el festival de Turín dedicado al cine y a las bandas sonoras, el Seeyousound, que acaba de finalizar con gran éxito. Hemos hablado con el director Georges Gachot sobre este documental, una coproducción franco-suizo-alemana entre el género negro y el road movie que trata sobre el legendario creador de la bossa nova, alejado de la música durante años y al que ahora ni siquiera sus más íntimos amigos son capaces de encontrar.

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Cineuropa: El documental se basa en el libro de un joven escritor alemán, Marc Fischer, que se propuso encontrar a João Gilberto, sin conseguirlo. ¿Por qué has decidido tomar el relevo?
Georges Gachot: He hecho ya tres películas sobre Brasil, donde me aficioné a dos famosos cantantes y a la samba. Me dije: “Vale, ya he terminado con Brasil, pero me habría gustado conocer a João Gilbert porque es la clave de todo.” Me encanta la música clásica y para mí él es el más clásico de los músicos, es comparable al pianista Glenn Gould, con quien comparte el hecho de haberse encerrado en sí mismo y haber dejado de dar conciertos. Intenté ponerme en contacto con Miúcha (la mujer de Gilberto, N. del E.), sin éxito. Había ya abandonado la idea cuando encontré este libro alemán que me ha ayudado a crear un retrato de Gilberto sin conocerle basándome en lo que no vemos y en lo que el propio espectador pueda imaginar.

La película encuentra una doble dificultad: seguir los pasos de Fischer que seguía a su vez el rastro de Gilberto.
Para algunos puede resultar complicado. Por eso decidimos que yo mismo entrase físicamente en la película para que el relato no fuese demasiado didáctico, al basarse únicamente en la versión de Marc Fischer y de las personas que él entrevistó. No fue difícil para mí, es mi vida y en Río de Janeiro me siento como en casa. Sigo los pasos de Fischer, me mantengo en la sombra, pero no me invento nada. Al principio salgo yo leyendo un libro y se escuchan de fondo las palabras de Fischer, con la voz de Max Simonischek, un magnífico actor alemán. Identificarme con Marc Fischer me asustaba, me angustiaba meterme en la piel de un hombre que se había suicidado (el escritor se quitó la vida una semana antes de la publicación de su libro “Hobalala”, N. del E.). Miúcha y João Donato me dijeron que tuviese cuidado al acercarme a Gilberto, que podría terminar como Fischer. Todas las personas que forman parte de la película conocieron a Marc. Esta historia es sobre Marc Fischer en la que he dejado un poco de mí pero que me ha abierto la mente, ha sido un desarrollo personal voluntario y necesario.

¿Por qué buscar a una persona que no quiere que la encuentren? ¿Para qué embarcarse en una misión imposible?
Porque me lo creo de verdad y lo he intentado de verdad. Dijimos: “Alquilamos una habitación de hotel, hacemos unas tomas desde la ventana y filmamos a Gilberto como una sombra chinesca mientras toca, pero no ha sido posible. Aun así no abandono, y es eso lo que me da la vida, aunque me digan que algo es imposible, yo lo sigo intentando. El guion está escrito como una película de ficción, con 42 escenas, diálogos y todo ornamentado con situaciones imprevistas propias del documental. La película se toma su tiempo, comparte la melancolía de la saudade. La bossa nova es un tipo de música muy íntima que cala hondo en tu vida.

Al final de la película nos quedamos con la duda de si encontraste o no a João Gilberto.
Es un caso abierto. La película es esperanzadora y la escena final es un regalo que le quise hacer a Fischer y a sus padres (jamás hubiese hecho está película si ellos no hubiesen estado de acuerdo). Es también un regalo que Gilberto me hace a mí, a Fischer y a todos los espectadores. Es todo muy concreto, como un pasillo en el que se escucha a una persona tras la puerta. Para mí ha sido muy intenso.

(Traducción del italiano por Pedro Andueza González)

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